El milagro no ocurrió, pero estuvo cerca. España supo plantarle cara a Estados Unidos, una vez más. Derrota por seis puntos que dejó un sabor agridulce, nunca sabremos qué habría pasado de haber tenido mayor acierto en el triple o habiendo dominado algo más el rebote que no permitiera segundas y terceras opciones al Team USA.

No fue un inicio placentero porque tanto el tiro exterior como el rebote fueron parcelas estadísticas dominadas por el Team USA desde el minuto uno. El respeto que los norteamericanos le tienen a la Selección Española era evidente y en juego estaba su orgullo. Coincide además que España no dio tan buenas sensaciones en su arranque como lo hizo en los tres últimos partidos del campeonato. Los números hablan por sí solos, tan solo un triple para España de siete intentos y el marcador reflejaba una superioridad clara para los de Coach K (26-17).

Para bien o para mal, el ritmo del partido cambió, y lo hicieron los árbitros con decisiones sorprendentes a la hora de sancionar con faltas técnicas situaciones solucionables con una advertencia o, sencillamente con nada. Así llegaban a cargarse de faltas dos hombres clave para cada uno de los dos equipos. Kevin Durant y Nikola Mirotic visitaban antes de tiempo el banquillo para ser reservados de cara a minutos más importantes.

El segundo periodo fue también el de las rotaciones, y aquí sorprendentemente fue mejor España. Juan Carlos Navarro mostró su mejor versión para liderar un parcial de 7-0 cuando peor venían dadas. Se reducía la ventaja a tres puntos (33-30). Difícil explicar quién salió más favorecido de la rigurosidad arbitral, y es que algunas decisiones de los del silbato eran increíblemente absurdas. Felipe Reyes vió la técnica por tocar la pelota después de una canasta de Sergio Llull en la que él estaba debajo del aro, la única solución hubiera sido ejercer de David Copperfield y desaparecer, quizás es lo que esperaban los colegiados.
Se llegaba al descanso con triunfo parcial de Estados Unidos por seis puntos (45-39), consecuencia evidente de los problemas en el tiro exterior.
Como anécdota quedaba la charla que los dos entrenadores y los dos capitanes de ambos equipos mantenían con los tres árbitros justo antes de comenzar la segunda parte. Las caras de incredulidad de Scariolo, Krzyzewsky, Navarro y Anthony eran para recordar.

Pau Gasol se olvidó de sus molestias en el gemelo para seguir anotando y mantener a España en el partido. El tercer cuarto sirvió para demostrar que este iba a ser el partido más duro de Estados Unidos en estos Juegos. DeAndre Jordan era una ganga en los tiros libres pero comenzó a sacar músculo en la pintura, por momentos ocupando en exceso la zona pese a que nadie lo sancionara. Demasiada ventaja para un jugador tan físico que dominó y se lució con varios mates espectaculares. Con él el Team USA volvió a despegar hasta los once puntos de renta y fue la inspiración momentánea de Pau Gasol y Sergio Rodríguez desde el triple lo que devolvía la esperanza a los de Scariolo (56-61). Coach K sufría porque veía como los suyos no eran capaces de irse más allá de los diez puntos. El propio DeAndre Jordan cerraba el cuarto sobre la bocina con un nuevo mate que situaba 57-66 el luminoso.

Un parcial de 6-0 para los norteamericanos caía como una jarra de agua fría sobre un equipo español que no se rindió, la reacción seguía esperándose en forma de acierto exterior, la auténtica losa que acompañó en todo momento a España. El físico aparecía además en el aro de ataque con varios tapones recibidos, la moral empezaba a tocarse. El porcentaje desde el perímetro subió con Mirotic y Navarro, de nuevo los diez puntos de diferencia que sabían a gloria para seguir con vida (65-75). Los últimos cuatro minutos fueron un gran negocio para los americanos, intercambio de canastas que salía bastante rentable de cara a su triunfo final. Con el marcador sentenciado hubo un último intento de remontada a lo valiente, un triple de Víctor Claver con robo posterior permitía a Mirotic anotar dos tiros libres más. Una penetración de Sergio Rodríguez cerraba el marcado con un dignísimo 76-82.

Pau Gasol acabó como máximo anotador del partido con 23 puntos, seguido por Klay Thompson con 22 tantos. España buscará ahora colgarse un bronce que cierre estos Juegos Olímpicos de Río 2016 como se merece este equipo.