BlogAlvaroParicioPesadillaPhilJackson

Plácidamente sentado en su lujoso apartamento de varios millones en Manhattan y con una vida donde son equiparables los reconocimientos profesionales con las ganancias económicas, pocos podrían pensar que, ahora mismo, allí habita la pesadilla de Navidad de Phil Jackson.

El veterano entrenador ahora metido en funciones de directivo vive un cruel tiempo para el que antaño fuera gurú de la NBA y, como el famoso cuento de Charles Dickens, está viviendo su particular cuento de Navidad con la visita de tres fantasmas que atormenta su mente… y sus Knicks.

El primero de ellos, el fantasma de las navidades pasadas no deja de recordarle la cantidad de errores que ha cometido la franquicia neoyorquina y que este verano le dejaron sin margen salarial y de maniobra para operar. Casi desde la época de Isaiah Thomas se han ido sucediendo malas decisiones en la gestión del banquillo (Mike D’Antoni, Mike Woodson) y en la confección de plantilla provocando que, hoy por hoy, los Knicks sean el segundo equipo en gasto salarial con (89 millones de dólares)… y el penúltimo de toda la NBA (5-30).

Una cifra que está a años luz de la calidad de sus jugadores y que esconde los más de 23 millones de Amare Stoudemire (en las últimas cuatro temporadas su media es de 14,1 puntos) o los 12 de un Andrea Bargnani que debutó esta temporada la noche de fin de año. Ellos dos son la punta de un iceberg de sobresueldos donde también han estado jugadores del pasado como Stephon Marbury, Eddy Curry, Al Harrington, Tyson Chandler (más de 14 millones cobra este año en Dallas). Los errores del ayer han condicionado una estructura de plantilla sin un cinco intimidador, ni grandes tiradores de tres puntos.

Esto nos lleva a los fantasmas de las navidades presentes. Los Knicks están en una racha de nueve derrotas seguidas y, por primera vez en la historia, han perdido 19 de 20 partidos seguidos. Una vorágine perdedora como nunca antes se había visto y que tiene muchas lecturas.

La primera de ellas, táctica, nos habla de un entrenador novato, Derek Fisher, cuya capacidad de dirección está en entredicho y que presenta como únicos avales el haber tenido una prolifera carrera ganadora donde convivió mucho tiempo con Phil Jackson y su idea del triángulo ofensivo.

Ese esquema de juego que tardará tiempo en aplicarse y que no tiene las piezas más funcionales para ser exitoso en New York. Exceptuando a Carmelo Anthony, los aleros de los Knicks no tienen ni la capacidad atlética ni la calidad anotadora de los Jordan, Pippen, Bryant u Odom. Tampoco parece que pueda tener secundarios de lujo como fueron BJ Armstrong, Steve Kerr, Ron Harper, Mitch Richmond o Ron Artest.

Sin pedir estrellas como Rodman, O’Neal o Gasol, ni tan siquiera en la actual plantilla un hombre grande como fuera Cartwright, Grant, Longley, o Bynum. Y sólo el especialista en el tiro que es José Manuel Calderón, nos recuerda algo a lo que quiere Phil Jackson. Eso sí, el base extremeño está en su peor media anotadora desde 2007 y el peor porcentaje triplista desde 2012.

Llevado a los fríos números tenemos que los Knicks son el antepenúltimo equipo en puntos por partido (94,1) 21º en rebotes totales. Hoy por hoy hablar de un juego interior formado por Samuel Dalembert, Amare Stoudemire, Andrea Bargnani, Cole Adrich, Jason Smith y Quincy Acy. Son el segundo equipo que más rebotes ofensivos permite al rival (24º en rebotes totales del rival). De forma general, además, los Knicks distan mucho de ser un equipo competitivo en defensa ya que son el equipo que mejores porcentajes permite a los rivales desde el triple, el 23º en tiros de dos y, por si ello no fuera suficiente, cuarto que más tiros libres recibe.

Todo ello nos lleva a plantearnos la tercera visita navideña a Phil Jackson ¿Qué visión ofrecerá el fantasmas de las navidades futuras? El mercado del próximo verano es uno de los más alentadores si piensa una franquicia reconstruir un equipo. Dejando de lado la posibilidad de que LeBron James y Kevin Love volvieran a salir al mercado, este verano de 2015 nos podría dejar un quinteto de agentes libres compuesto por: Marc Gasol y LaMarcus Aldridge como interiores, Kawhi Leonard de alero y un backcourt formado por Wesley Matthews y Rajon Rondo.

Sin duda que si la idea es reforzar el juego interior, el abanico de jugadores es muy amplio (también son agentes libres sin restricción DeAndre Jordan, Paul Millsap, Greg Monroe, Tyson Chandler o Robin López). Ahora bien, Phil Jackson deberá de evitar convertir en fantasmas estos nombres y conseguir atraerles con su currículo, aureola de Maestro Zen y prometerles mucho para combatir el poco apetecible presente que arroja el equipo y la realidad de un próximo convenio salarial que les haga esperar a futuros veranos para firmar grandes contratos. A su favor juega el siempre atractivo de New York y los casi 50 millones de dólares que liberarán este verano para volver a fichar.

Así es la Navidad de Phil Jackson en New York: todo un mundo de posibilidades a su alrededor pero con tres fantasmas que atormentan sus noches.