La temporada que está completando Baskonia está, probablemente, por encima de sus expectativas. Un lugar siempre exigente como Vitoria también sabe reconocer cuando sus jugadores han dado todo lo que tenían en el parqué. Más enamorados que nunca después de unos años con malos resultados, este resurgir de la mano de Velimir Perasovic ha supuesto un golpe de autoridad en Euroliga y un papel muy digno en la Copa del Rey.

Después de acabar el partido de semis ante el Real Madrid, todos los seguidores baskonistas desplazados hasta La Coruña (una de las más numerosas, como siempre) se quedaron en pie aplaudiendo a los suyos y pidiéndoles que regresaran al parqué para ovacionarles. El equipo respondió y saltó una vez más a la pista. Comunión completa entre los dos elementos más importantes de un club, la plantilla y los aficionados.