El partido por el bronce ha sido mi último encuentro con el equipo. Mi etapa con la selección se ha cumplido“, comenzaba José Manuel Calderón. Ocho medallas y 193 internacionalidades después, el jugador extremeño se despedía de la Selección absoluta entre lágrimas. El base cierra una etapa “muy especial” en su vida, aunque asegura que continuará jugando de manera profesional, esta vez centrado en su carrera en la NBA: “Quiero seguir jugando tres o cuatro años al máximo nivel y necesito más tiempo para recuperarme“.

Creo que es el sitio y el momento de dejar la Selección. Ha sido muy importante la medalla de bronce, era mi octava, mi número ocho“, explicaba ‘Calde’. Eso sí, también quiso aclarar que su papel secundario en los Juegos Olímpicos de Río no ha influido en su decisión, sino que “era algo que llevaba pensando un tiempo”.

Más que por los éxitos me quedo con lo que hemos hecho juntos, los valores, nuestro compromiso”, subrayó el jugador de los Lakers, acompañado por el presidente de la Federación Española de Baloncesto, Jorge Garbajosa. Calderón añadió que iba a echar de menos las concentraciones, los entrenamientos, los partidos, en definitiva, la Selección. “Quiero dejar fuera las medallas y quedarme con lo otro, con la segunda familia que he hecho y que la voy a tener siempre. Lo que hemos creado en la Selección, a la que llamamos familia, es especial; lo nuestro es para toda la vida”, declaraba sin poder contener el llanto.

Asimismo el base se acordó de todos aquellos que le han acompañado en estos 14 años en los que ha defendido la camiseta de España. “Quiero agradecer a todos los presidentes de la FEB  y a toda la gente de la FEB con los que he coincidido (…) Con todos los entrenadores que he tenido en el equipo he aprendido y me han hecho mejor jugador, quiero agradecerles todo su trabajo. También quiero darle las gracias a los jugadores con los que he estado en la selección, he vivido muchos grandes momentos con ellos”. El acto acabó con un vídeo en el que sus ya ex compañeros de la Selección recordaban sus mejores momentos con el base y le deseaban lo mejor para el futuro.