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Cada rato que he podido compartir con Chechu Biriukov ha sido memorable, su naturalidad y facilidad para hablar claro le hacen diferente en un mundo en el que todos los protagonistas hablan con filtros y condicionados para escapar de la polémica. Llamar a las cosas por su nombre es una virtud que no predomina en los tiempos que corren. Esta última conversación no iba a ser diferente, porque si Drazen Petrovic se marchó un día antes de empezar ‘les dejó tirados’ y porque si Obradovic salía de copas con sus jugadores ya en los noventa es algo que hay que contar y no guardarlo en la memoria particular de cada uno. Así es Chechu Biriukov, cuando jugaba no dejaba a nadie indiferente y ahora tampoco lo hace.

El último contacto del exjugador del Real Madrid con el Palacio de los Deportes no puede ser más brillante, la reciente Final Four le hizo comprender por qué Jack Nicholson no deja su abono en el Staples Center. “Ahora lo entiendo, se ve muy bien el baloncesto desde ahí, estuve en los cuatro partidos y disfruté muchísimo. Primero porque hemos ganado y después de veinte años ya nos tocaba. También porque además el Real Madrid estuvo muy bien”. Aunque descubrió los contras de estar sentado a pie de pista, entre risas nos comenta que “recibía muchos mensajes de todos mis amigos, les pedí que no me escribieran hasta el descanso porque estaba feo que te pinchen en televisión y se te vea mirando el móvil”.

La victoria blanca en la Euroliga trae consigo también una buena noticia para todos los veteranos que ganaron la Octava en 1995 porque “cada vez que llegaba mayo ya empezaban a llamar para preguntarme si me acordaba de cuando ganamos… pues claro que me acuerdo, lo recuerdo perfectamente… bueno, con los años me acordaba menos. Fue fenomenal, levantar la copa y la juerga posterior. Los recuerdos se borran desgraciadamente cuando pasan tantos años. Veinte años son muchos”.BiriukovFernandoMartin-366x500

Efectivamente es mucho tiempo para un club tan grande sin estar en el primer plano continental, preguntado por las diferencias entre aquel baloncesto y el actual, Chechu no se fija únicamente en lo puramente deportivo.“Siempre digo que cuando te das cuenta de cómo pasan los años es cuando ves cómo vamos vestidos… los pantalones, la sudadera, el estilismo en la cancha. Se lleva ahora una especie de traje negro por dentro pegado. Ha cambiado mucho. Antes la camiseta, el pantalón corto y rodilleras para el que sufría”. Existen modas actualmente que tampoco eran nada comunes en los ochenta y noventa, por ejemplo la tinta en la piel, quien tenía un tatuaje por entonces destacaba sobre el resto, ahora es bien diferente, “ahora hay muchos más tatuajes, todos los jugadores están tatuados. Hay una competición de tatuajes. Nosotros éramos mas recatados”.

Pero sigamos analizando en qué se parecen aquel Real Madrid campeón de este dirigido porPablo Laso, Biriukov tiene claro cuál es una de las claves que han hecho triunfar a ambos conjuntos. “Los jugadores nacionales, hay una buena base. Teníamos a muchos y muy buenos, en este equipo actual también los hay. Todos están jugando en la selección. Esa es la base, que estén complementados con buenos jugadores extranjeros”. Si hubiera que ‘mojarse’ a favor de uno de los dos últimos equipos campeones de la Copa de Europa él lo tiene claro:  “Para mi este equipo es mejor que aquel. Por ejemplo Maciulis metió dos triples fundamentales, es un equipo muy completo en todas las líneas. El año pasado también era muy bueno pero este es más competitivo”.

Si hubiera que encontrar al Biriukov de hoy en día en este Real Madrid podría ser “Sergio Llull con el carácter de Nocioni. El argentino, por cierto, estuvo genial en los dos partidos”. Y si le damos la vuelta a la tortilla y pensamos en qué jugador actual es más propio de los ochenta que de ahora aparece el nombre de alguien que no viste de blanco, “Vassilis Spanoulis es el jugador que más se acerca a nuestra época. También es verdad que es el que parece más mayor con la calva que tiene (risas). El final ante el CSKA metiendo los últimos tiros para ganar te dice que es un jugador que sin hacer grandes cosas te cambia el partido y te lo gana, él lo hace. A Spanoulis le hicieron muy buena defensa en el Real Madrid. Eliminarle fue la clave y ante los blancos nunca estuvo a gusto, no pudo hacer su juego ni marcar el ritmo de juego”.

Como ruso, a Chechu Biriukov le toca hacer balance también de la debacle de sus compatriotas del CSKA, “ha sido una decepción, lo vi jugar ante Panathinaikos en cuartos y me pareció un pedazo de equipo en todos los puestos, dos jugadores muy buenos por posición”. Los millones no siempre lo hacen todo y el carácter no se compra, se tiene o no se tiene. “Me llamó la atención la falta de liderazgo, no había un líder. Teodosic demostró que no es líder del equipo. De Colo estuvo bien pero le faltó el momento clave. Nadie quería la pelota ni asumir la responsabilidad. Algo que en cambio Olympiakos tenía muy claro. Algunos jugadores decían ‘no me pases’, Khyriapa me dejó flipado por la falta de liderazgo en general con este equipo. Se desmoronó como un castillo de naipes”.

Si algo tuvo especial esta Final Four fue reencontrarse con Zeljko Obradovic, “estuve hablando con él, me entrenó cuando ganamos la penúltima Copa de Europa”. Esto es algo que todos sabemos, pero lo que quizás no tenemos tan claro es si el serbio ya salía de copas con sus hombres en los noventa, Biriukov despeja las dudas: “Salía con nosotros también. Él es un antiguo jugador y yo jugaba contra él. Él me defendía a mi y yo a él. Es normal que lo hiciera porque somos de la misma quinta (se llevan tres años). Él confiaba plenamente en los jugadores, con Zeljko puedes hacer lo que te de la gana pero tienes que rendir en los partidos. Y si no lo hacías te castigaba sin jugar”.

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Pero si hay un entrenador que cambió la manera de ver el baloncesto para Biriukov, ese fue George Karl, un gran desconocido (por entonces) que llegó desde los Estados Unidos a España y que no logró triunfar dirigiendo a una de las mejores plantillas blancas de la historia. “George Karl es como Ernest Hemingway u Orson Welles. Estaba enamorado de España. Estaba encantado aquí. No tuvo mucha suerte porque no ganó nada en el Real Madrid, pero sí consiguió traer un estilo. En España había muchos entrenadores que han aprendido mucho después de pasar George Karl por la liga”. El mérito está en que los integrantes de aquel equipo disfrutaban en la parte más sacrificada, “lo pasabas bien incluso defendiendo”. Cuando algunas personas no recuerdan aquella etapa como un buen momento para la sección de baloncesto blanca por la ausencia de títulos, Biriukov aclara que Karl era un entrenador y no alguien capacitado para hacer milagros. “Si coges el primer año de George Karl… al principio de temporada se escapa Petrovic sin avisar a nadie, coge el avión y se va a Portland. En diciembre muere el pívot principal, Fernando Martín. A los dos meses yo me lesiono gravemente para ocho meses. Entonces tuvo que disputar todas las competiciones sin los tres jugadores básicos del equipo, que desaparecieron por uno u otro motivo. Él es un gran entrenador pero no puede hacer milagros”.

Para milagros, dirán algunos, los que está haciendo Pablo Laso, el estilo del vitoriano convence al exjugador ruso del Real Madrid: “Pablo Laso está muy bien, es un poco alocado pero es un baloncesto divertido, agresivo en defensa, haciendo transiciones rápidas. Él entrena como él jugaba. Puede ser que falle en algunos momentos tácticos, pero como muchos entrenadores. Tras tres intentos lo ha ganado”. Laso sí ha ganado títulos, no como George Karl, Biriukov bromea, “creo que el palmarés de Pablo en estos tres años… el palmarés no está nada mal. Estamos hablando de tres Copas del Rey, de una Liga y otra Euroliga. Únele las Supercopas también. En tres años no está mal, joder. Es un currículum bonito, de letras de oro”.

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La polémica que ha perseguido al banquillo del Real Madriddurante toda la temporada no es ajena a Biriukov, el hecho de que Laso arrancara la campaña sin sus hombres de confianza y el club impusiera a sus propios ayudantes cree que no fue finalmente una decisión equivocada. “Están pensando hacer lo mismo en el fútbol. El efecto que le ha producido… era así anteriormente en nuestra época. El entrenador llegaba solo y no traía a su equipo, sólo fichaban al entrenador. Ahora dicen que va a pasar lo mismo en el fútbol, que con Pablo ha traído buen resultado. El cuerpo técnico lo elige el club”. Que la temporada pueda acabar completamente blanca en lo que a títulos se refiere merece una reflexión, “Laso puede ganarlo todo y esto te hace pensar, a lo mejor hay que volver a esa antigua fórmula”.

El baloncesto sigue siendo parte activa de la vida de Chechu Biriukov, aunque únicamente cuando sus responsabilidades como padre se lo permiten. “Ahora se disfruta mucho más de los niños, antes no lo valorabas igual”. En esos ratos libres no lo duda a la hora de enfundarse una camiseta de tirantes y ponerse a jugar, aunque con condiciones muy curiosas, “estoy jugando en un equipo con unos amigos míos, me aceptaron amablemente. Me apunté en este equipo porque la mitad son médicos. Si me pasa algo en la cancha ya tengo las primeras ayudas. La otra mitad del equipo son agentes de seguros, así que en caso de emergencia puedo pedirles que ayuden a mi familia”.

Jugar cada vez es más complicado, no únicamente por la falta de tiempo, sino porque “he dejado de fumar hace dos años y me ha supuesto ganar un peso extra que me cuesta muchoperder”. Pese a todo, trata de ir lo máximo posible a su compromiso con los veteranos del Real Madrid, “de vez en cuando voy, es difícil desplazarme los fines de semana con los niños”. Su experiencia con las Leyendas Blancas le permite hacer una evaluación de la salud de sus compañeros: “Quique (Villalobos) está muy bien, y Toñín también, bueno, todos los hermanos Llorente están muy bien (risas). A Fernando Romay y a mi nos cuesta más. Algunos como Paniagua o Vicente Ramos siguen jugando pese a la edad, y están muybien”. Con este panorama se agradece mucho la llegada de refuerzos, “Joe Arlauckas por ejemplo, está jugando muy bien ahora con nosotros”.