Llegó la hora del debut, todo lo hecho hasta ahora no vale para nada, desde hoy las victorias sí suman y las derrotas sí pesan. Es el planteamiento que todos los equipos de la NBA deben hacerse, pero que tiene especial aplicación en los Bulls. Es un año nuevo, una etapa de muchos cambios que tratan de enmendar la catástrofe de la pasada temporada, y es que durante los últimos once años, diez han sido con presencia en los Playoffs, incluso con opción de alcanzar Las Finales en 2011. Fue el año en que Derrick Rose brillaba, antes de las lesiones. Lo cierto es que esos problemas de un hombre tan importante se fueron transformando poco a poco en una pesadilla sin fin para la franquicia de la Ciudad del Viento.

Han llegado dos nombres tan importantes en este mercado de verano que parece que la recuperación de los mejores Bulls pasa por ellos. No es para menos, esos dos grandes jugadores son Dwyane Wade y Rajon Rondo. Dos experimentados jugadores que no tienen que demostrar ya su capacidad, ambos saben lo que es tener un anillo de campeón en sus dedos. Sin embargo, parece que la fuerza del cambio para encontrar un nuevo rumbo más favorable no pasa exclusivamente por ellos, en el vestuario hay dos claves con nombre propio que si son capaces de ofrecer su mejor versión harían cambiar casi radicalmente las sensaciones del equipo. Uno de ellos lleva el mando principal, Fred Hoiberg está siendo juzgado sin haber comenzado la temporada oficialmente. El otro habla español y tiene muchísimo talento, Nikola Mirotic todavía debe mucho a estos Bulls, si hace explotar su calidad al nivel que se le presupone se convertiría en el mejor refuerzo posible para el equipo. La solución está más cerca de lo que parece.

Fred Hoiberg, una ilusión que se diluye

El proyecto de Fred Hoiberg alcanza su segundo año, dejó Iowa State y su prestigiosa trayectoria para enrolarse en su primera aventura NBA. Los Bulls le recibían como ese transatlántico que arrastra inevitablemente el peso de su historia. Los buenos recuerdos siempre estarán ahí, es inevitable. Pero los aficionados de Chicago han aprendido a vivir sin Michael Jordan, ya está más que asimilado que cualquier tiempo pasado fue mejor, aquello es irrepetible. De lo que si se acusa al actual entrenador es de no igualar (al menos) el rendimiento que este equipo alcanzó con Tom Thibodeau. Ya se puede decir que el cambio no fue positivo, esta debacle se relaciona directamente a Hoiberg y el curso 2016/2017 es su oportunidad de demostrar que todos estábamos equivocados al respecto.

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¿Cuál es el delito del que se le acusa? No hay uno en exclusiva, pero el que más quemazón levanta es básicamente la falta de reacción en los partidos, una etiqueta que ya llevaba consigo en la NCAA. Su lectura e interpretación no siempre satisface a periodistas y aficionados. Además se le une un problema en esta nueva temporada, y es que los jugadores que acaban de llegar y suponen el núcleo principal del proyecto de reconstrucción tienen un estilo de juego muy alejado de lo que tradicionalmente le gusta a Hoiberg. Tanto Dwyane Wade como Rajon Rondo son más de botar y penetrar que de circular con pases y tirar. Si ya conocen a Jimmy Butler llegarán a la conclusión de que un cambio de estilo se antoja necesario, aunque sea con matices. También una buena compenetración de estas tres estrellas es responsabilidad de la dirección deportiva, el vestuario tiene muchos egos y hay que hacerlos convivir. La combinación final, según se mezclen estos ingredientes no parece que vaya a tener término medio, puede ser explosiva… o ‘explosiva’.

Ese mueble sin uso…

Nikola Mirotic es ese mueble que se compró como una buena oportunidad en una subasta pero nunca ha terminado de ajustarse al estilo de la casa. Por si solo es precioso y muy útil, pero no hay manera de que entre en armonía con el resto del salón. Tom Thibodeau supo darle una utilidad, pero Hoiberg aún busca la manera de que esa estantería tan valiosa sea un elemento integrado con utilidad.

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Saliendo de metáforas y hablando más claro, podemos decir que en ese proceso de reacción que se les pide a los Bulls este año se necesita que haya un hombre importante y a tener en cuenta aunque sea partiendo desde el banquillo, no es otro que Nikola Mirotic. El internacional español tiene algo que no abunda en el United Center: la defensa. Pero sobre todo puede sumar mucho ofensivamente. Aunque en Estados Unidos aún no lo haya consolidado todavía es un jugador que sabe tirar, la regularidad es lo que debe establecer para que la confianza no sea únicamente propia, sino de todo el equipo hacia él. Su capacidad de pase y visión de juego es algo que tampoco parece abundar este año en los Bulls, Mirotic puede ser el gran aliado de Hoiberg en la estrategia de ataque, una gran oportunidad para él la que se presenta este año.

La pregunta que muchos seguidores de los Bulls se harán en este momento del curso es: ¿qué Mirotic encontraremos? La duda está en cierto modo justificada, y es que el hispano-montenegrino se presenta como una pieza clave para el presente y futuro del equipo en su tercer año en la NBA. Su tiro exterior genera espacio en la pintura, abre el campo, algo aprovechable por el resto de compañeros. Su rol como ala-pívot abierto siempre ha sido difícil de defender, más teniendo en cuenta su habilidad para ir hacia el aro. Ese lanzamiento exterior dependerá mucho de los porcentajes que maneje. Después de un primer año de rookie en el que hizo un 31.6% de acierto en el triple, su segundo año empezaba como la consolidación, pero apenas alcanzaba un 30.4% en los meses de noviembre y diciembre. Lo sorprendente de todo esto estaba en que todos sabemos su capacidad para tirar con acierto, y así lo demostró en el tramo final de temporada, en marzo y abril llegó a contrastar esos números con un 44.5% de efectividad en tiros desde el perímetro. Si este año logra estar más cerca de esa segunda versión puede ayudar mucho a respirar a los suyos en ataque. Si Nikola Mirotic está llamado a ser una estrella en la NBA, su momento para explotar debe ser ahora.