Parece que después del resultado de las elecciones norteamericanas del pasado martes 8 de noviembre nada va a ser igual en referencia a la tradicional recepción que el presidente de los Estados Unidos siempre ha realizado a los equipos campeones de la NBA. Es tal el rechazo que ha generado Donald Trump entre el colectivo del baloncesto que según apuntan ya abiertamente algunos jugadores y exjugadores, será difícil volver a ver al mejor equipo por el despacho oval.

Uno de las voces que más ha sonado durante estos días ha sido la del entrenador de los Detroit Pistons, Stan Van Gundy, quien opinó sin tapujos: “No creo que nadie pueda negar que este tipo es abiertamente y descaradamente racista y misógino”. Su discurso fue mucho más amplio y sin ningún desperdicio, brillante en la crítica, explicando verdades como puños.

Se le uniría desde la cadena de televisión ESPN el exjugador Jalen Rose: “Ha insultado a mucha gente durante la campaña. Esa misma gente, como ciudadanos norteamericanos, tienen que digerir que va a ser el próximo presidente de los Estados Unidos. ¿Cómo afecta al deporte? En el caso ed Tom Brady, después de ser campeón con su equipo, eligió no ir a la Casa Blanca argumentando un problema de agenda mientras Barack Obama estuviera al frente. Ahora habrá muchos jugadores que declinen la oportunidad de visitar la Casa Blanca bajo su mandato”.

Parece una realidad que desde este año 2016 se va a vender muy caro volver a ver un equipo campeón por Washington, la tradición se puede perder durante los próximos cuatro años. Parece que hablan unos pocos pero el sentimiento es generalizado. El mismo Chauncey Billups replicaba a su compañero: “Muchos jugadores creo que ejercerán ese derecho”.

El destino es tan caprichoso que precisamente ahora que analizamos si los equipos profesionales acudirán o no a la Casa Blanca bajo la presencia del nuevo presidente, resulta que los Cavaliers realizaron su encuentro con Barack Obama justo en el mismo día y momento en el que el propio Donald Trump también acudía a reunirse para organizar la transición de poder.