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Ver a Boban Marjanovic en un partido de basket impresiona, cruzarse con él en un vestuario estremece, y darle la mano te hace regresar a la niñez, aquella época en la que todos los que te rodeaban eran gigantes. Supongo que esa misma sensación la habrá tenido más de un jugador o periodista en el presente curso por las diferentes pistas norteamericanas. Este serbio de 27 años vive su primera experiencia en la NBA y lo hace llamando la atención del gran público. El aficionado medio de Estados Unidos no conoce más allá del Star System establecido con las grandes estrellas, por eso cuando de repente se topan en una retransmisión con un jugador rival de semejante tamaño la pregunta salta de inmediato: “¿Pero quién es ese tipo tan grande?”

Los orígenes con la maleta en la puerta

Una larga trayectoria en Europa le ha permitido, por altura y méritos, probar con la aventura americana. Después de ganarse minutos en los balcanes logró enamorar a Dusko Vujosevic, quien no dudó en ofrecerle un contrato por tres temporadas de su mano en la fría Rusia. El CSKA se reforzaba con uno de los techos del viejo continente, pero no tuvo éxito, su técnico y principal avalista saltaba por los aires tras una ridícula participación en la Euroliga y Boban se veía obligado a hacer las maletas para marcharse cedido al Zalgiris lituano. Tuvo que volver a empezar, seguir luchando por una oportunidad de demostrar su valía entre los mejores. Vistió cinco camisetas en dos años, hasta que el Estrella Roja recurrió a él y le puso de nuevo en el escaparate de la Euroliga.

Dos campañas en Belgrado sirvieron para que diera un salto de calidad a su equipo y también batiera varios récords importantes en la máxima competición continental. Dejó pequeño el registro de rebotes en una temporada de Mirsad Turkcan (256), también el de mayor número de dobles-dobles que poseía Tanoka Beard (16). Hacía ruido y los ojos de la NBA comenzaron a fijarse en él. Magníficamente representado por el equipo de agentes de Misko Raznatovic, empezaba a abrirse un camino más allá de Atlántico, una aventura con sus pros y sus contras que accede a contarnos en EJDN.

Camas enormes y aviones privados

Una de las mayores alegrías que un hombre de 2.21 puede llevarse al cambiar de país es descubrir que los altos, allí, viven más cómodos. No encontrar ninguna cama de hotel pequeña o poder viajar con espacio suficiente en el avión privado de la franquicia se convertían en lujos que la mayoría de las personas no valoran, pero Boban sí. “Tenemos un avión privado, no viajamos en vuelos comerciales como en Europa, ¿te lo puedes creer?”

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Una de las conversaciones más divertidas que he escuchado en torno a la figura de Boban Marjanovic fue cuando un veterano periodista le cuestionó si había notado ya en sus carnes el denominado ‘Rookie Wall’, esa sensación que los jugadores novatos tienen al disputar tanta acumulación de partidos en su primer año como profesionales. La contestación del pívot serbio no pudo ser más original y sincera: “Vengo de Europa, donde entrenamos dos veces al día, dos horas cada sesión. Volamos en aviones comerciales, en ocasiones despegamos a las cinco de la mañana y luego tenemos entrenamiento al llegar. Creo que podré con esa pared de la que hablas…”

Llegar con humildad es una de las claves de aquel que ya no es un rookie en su vida deportiva pero sí en este nuevo país. “Para todo necesitas tu tiempo, mi cambio ha sido muy grande”. En apenas cuatro meses Marjanovic ha pasado de ser protagonista en los scoutings rivales a convertirse en el gran desconocido: “Tengo otro rol, he cambiado de ciudad, de equipo… de todo. Todo ha cambiado para mi y por suerte el equipo me está ayudando. Compañeros, entrenadores… estoy feliz por haber encontrado a toda esta gente que me ayuda para adaptarme por el camino más sencillo”.

La oportunidad de disputar minutos importantes

Y así comenzó poco a poco a ganarse dos aspectos muy importantes para tener éxito en la NBA, los minutos y los aficionados. El tiempo en pista siempre depende hasta ahora de cómo anden de salud y rendimiento sus compañeros en el juego interior. El serbio es el tercero en la rotación de ‘center’ tras Tim Duncan y David West. Boris Diaw y LaMarcus Aldridge también le pueden robar espacio en función del planteamiento de partido que haga Gregg Popovich. En esa tesitura hubo que esperar mucho para ver a Marjanovic en acción durante un tiempo suficiente como para que él demostrara sus habilidades y opciones reales. Concretamente la oportunidad le llegó el 7 de diciembre ante Filadelfia, cuando los 17 minutos que disfrutó sobre el parqué se tradujeron en 18 puntos y 4 rebotes.

MarjanovicDenverNuggets-558x500Si por algo se caracteriza su primera campaña en Estados Unidos es porque no tiene prisa, el tiempo que le den es muy aprovechado. “Quiero ayudar al equipo en todo lo que pueda. Quiero ir tomando confianza, aprovechar el tiempo que esté en pista, sentirme cómodo y no estar asustado durante los minutos en los que confíen en mi”. Hasta en nueve ocasiones ha superado los diez puntos, con dos dobles-dobles ante Rockets y Suns. Pero si por algo ha logrado ganarse el respeto de compañeros y rivales es por su facilidad para anotar también a media distancia y desde la línea de tiros libres. Para el recuerdo quedará el duelo ante los Nuggets, cuando sus rivales pensaron en tratarle como a Dwight Howard o DeAndre Jordan y ‘le cosieron a faltas’, con la diferencia de que el pívot serbio sí las metía y aportó aquella noche ocho de ocho. ”Gracias a Dios y a mi madre por haberme hecho así”, es la respuesta que da cuando le preguntan por su eficacia en el tiro exterior.

Cuando Boban Marjanovic llegó a San Antonio de la mano de su agente recibió una propuesta para varias temporadas tal y como los Hawks han hecho con Edy Tavares, lo consideraban una apuesta de futuro, una piedra por pulir y adaptar al basket norteamericano. Es una eterna persecución de los responsables de la dirección deportiva de las franquicias, encontrar al gigante coordinado y determinante que nadie pueda defender. Finalmente todo se cerró con un único año de contrato, y es que si los minutos llegaban la calidad acabaría por aflorar y la puerta se abriría ante nuevos retos. La agencia libre es la apuesta para lograr un mejor contrato, sea en Texas o no, pero hasta entonces el camino no será sencillo: “No podemos comparar mi rol aquí y el que tenía en el Estrella Roja. Son situaciones diferentes, ahora estoy en uno de los mejores equipos del mundo. Tengo que trabajar para encontrar mi espacio. Allí era un jugador de primer nivel y aquí tengo que aprovechar cada minuto que me den. Tengo que trabajar duro cada día, mejorar y crecer como jugador, sentirme cómodo en la pista con mi cuerpo, conseguir que la gente empiece a creer en mi”.

Lo ha conseguido, la evolución es evidente, su inglés aún tiene margen de mejora pero el lenguaje más importante ya ha logrado escucharlo y, sobre todo, hablarlo. “Es importante el lenguaje del baloncesto. Proteger la pelota, obtener una buena posición para ayudar a los compañeros. Saber posicionarme en función de lo que pretenda hacer. Son pequeñas cosas que me ayudan mucho para crecer”.

Ettore Messina como cicerone

En ese camino de adaptación ha jugado un papel muy importante Ettore Messina, el primer asistente de Gregg Popovich y anfitrión de lujo para los jugadores europeos. “Lo de Boban no es para tomárselo a risa, él no sólo se ha ganado a los aficionados por su aspecto y entrega, también nos ha aportado grandes cosas. El partido ante Minnesota lo ganó él”. Y no le falta razón al bueno de Ettore, porque Coach Pop fue expulsado aquel día y el técnico italiano tomó las riendas. Tim Duncan no estaba y David West se beneficiaba de la titularidad pero los minutos en pista de Marjanovic fueron mejores. Messina supo localizar esto y le dejó en pista catorce minutos, probablemente los más complicados del choque porque tocaba primero remontar y después rematar. El gigante serbio secó el juego alegre y lleno de penetraciones de esos jóvenes Timberwolves, la intimidación funcionaba y su anotación también, llegó a los 17 puntos y acababa de meterse en el bolsillo a los seguidores que poblaban el AT&T Center.MarjanovicMessina-458x500

Cuando preguntas a Boban Marjanovic por Ettore Messina esboza una sonrisa de manera automática, no hay duda de que ha sido un buen ‘cicerone’, y el hecho de que los Spurs sean el equipo con mayor número de jugadores internacionales también ayudó: “Son muchos los jugadores que llegan desde Europa a este equipo. La franquicia sabe muy bien cómo trabajar con ellos, cómo hacerles más fácil la transición cuando vienes desde allí hasta San Antonio. Ettore es una pieza clave de ese proceso. Cuando llegué me dio muchos consejos sobre lo que podía hacer. Me integré rápido. Aquí somos una gran familia”.

Será por su tamaño, por su bondad o su entrega, pero Boban Marjanovic se ha ganado siempre a los aficionados de los equipos con los que ha compartido más tiempo: Estrella Roja y San Antonio Spurs. “Las dos aficiones me aceptaron igual desde el primer día. Era muy feliz en Serbia porque los aficionados son únicos, increíbles… aquí también están muy encima mía. Son el viento que me mueve en la pista, los que me motivan  para ser mejor y mejor cada día, a crecer como jugador. Se lo agradezco mucho a todos, a quienes me apoyaron en el Estrella Roja y ahora también en San Antonio”.

Con el apoyo de la grada, el cariño de sus compañeros y el apoyo de sus entrenadores. Así afronta Boban Marjanovic la que es su temporada de confirmación en la NBA, pero también la de su debut. Un proceso rápido que se convierte a su vez en un examen. Aprobar supone quedarse con los mejores, aquellos que vuelan en aviones privados y duermen en camas gigantes.