Entrenamiento de puertas abiertas para que los aficionados de los Blazers puedan conocer a la nueva plantilla para el curso 2016/2017. Como es tradición, tras la sesión, era el turno de poner a prueba el sentido del ridículo de los más jóvenes, los rookies de este año tuvieron que bailar en el centro de la pista a las órdenes del jugador franquicia, Damian Lillard.