Darius Adams no deja indiferente a nadie. A unos les fascina su capacidad para desnivelar partidos en el momento preciso. A otros les desquicia su precipitación. Es una letal hoja de doble filo. Pero haciendo balance, parece que al Baskonia no le ha ido tan mal con él.

El americano llegó a Vitoria mediada la última campaña, pero no ha sido hasta esta cuando ha adquirido la confianza necesaria para desarrollar su juego. Un juego de riesgos. Y él no está dispuesto a moderarse.

“Ha sido un viaje duro; nadie me ha regalado nada. Casi todas las puertas que quise cruzar estaban cerradas”, se sincera en una emotiva entrevista al canal oficial del Baskonia.

Adams no fue a una gran universidad. Cumplió su ciclo de cuatro años entre el Lincoln College y la Universidad de Indianapolis (en la NCAA 2). En su primer año ni siquiera entró en el equipo de baloncesto. En el último, una lesión de un compañero le abrió las puertas de la titularidad. Y desde entonces su trayectoria no ha parado de ascender.

Es el máximo anotador del Baskonia en la ACB (15,5 puntos de media) y el segundo en la Euroliga (12,2) tras Ioannis Bourousis. Hace dos fines de semana explotaba con 30 puntos en 21 minutos contra el Bilbao. Hace algunas más, silenciaba el Palacio de los Deportes con unos minutos finales primorosos ante el Real Madrid después de un partido bastante gris. Su fórmula, descaro, muchos puntos en las manos y oídos sordos a las críticas.

El base de Illinois destaca la influencia de su entrenador Velimir Perasovic en su buen momento (“Nos da confianza. Nos corrige cuando cometemos un error. Él fue un anotador, así que escucho todo lo que me dice porque sé que me hará mejorar”) y señala como gran motivación personal a su madre y su hermano, fallecido hace años y cuyo rostro lleva tatuado en el dorso de la mano izquierda.

La pareja que forma con Mike James –el dúo de bases más anotador de la liga– es centro de encendidos debates. No son el tipo de director de juego al que estamos acostumbrados en Europa. Están a medio camino entre el ‘uno’ y el escolta. Esa carencia de distribución la compensa el Baskonia rodeándoles de tipos con buena lectura de juego y capacidad de pase como Bourousis, Causeur y Hanga. Al descentralizar la creación, se les concede más libertad.

Con lo alto que apunta el Baskonia esta temporada, hablaremos mucho de él en los próximos meses. Para bien o para mal.