Cuando San Antonio se fijó en Pau Gasol para reforzar su juego interior buscaba dos propósitos. Por un lado su indudable calidad y aportación deportiva al equipo, un jugador capaz de sumar en muchos aspectos del juego y que pese a su veteranía se mantiene a un gran nivel físico. Por el otro, el rol que el pívot español pudiera desarrollar dentro del vestuario como líder y referente gracias a su amplia experiencia.

Si los Spurs fueran un equipo normal, todo se limitaría a lo primero, de hecho entraría directamente en juego con mucho que decir en sus minutos. Pero la adaptación al colectivo en su nuevo equipo está realizándose muy paulatinamente, como viene siendo habitual a estas alturas de la temporada con un Popovich a quien le gusta administrar los minutos para evitar lesiones o cargas físicas.

Respecto al segundo punto del que hablábamos, su rol de líder dentro del vestuario, el propio Pau Gasol explicaba cómo ve su responsabilidad con sus compañeros: “No es necesario hacer mucho ruido en este vestuario porque no es un grupo de jóvenes que necesitan alguien que les indique el camino. No me necesitan para hacer ruido ahí dentro o hablar mucho”.

Obviamente, este rol contrasta absolutamente con el que tuvo que desarrollar recientemente en las dos últimas temporadas en Chicago, donde sí tuvo que ‘tirar del carro’, dentro y fuera de la pista. Su posición como veterano en un equipo plagado de talento joven tuvo resultados en la primera temporada. La segunda es mejor olvidarla, el vestuario parecía roto y los Bulls llegaron a quedarse fuera de los Playoffs, impensable a principio de temporada. La disciplina y la implicación no eran las precisas para alcanzar este tipo de objetivos.

Cambio de planteamiento por lo tanto en este curso 2016/2017. Un equipo con mucha experiencia en todo tipo de situaciones y un entrenador, Gregg Popovich, que ha trabajado la disciplina del grupo con mucho éxito. El futuro seleccionador norteamericano hablaba así de los primeros días de Pau Gasol: “Realmente no tengo que dirigirle mucho. Él sencillamente se adapta a lo que hay, es sencillo. Se ha tomado su tiempo para diferencias a la gente que hay aquí y escuchar lo que tienen que decir. Es un tipo inteligente. Pero su consejo se utilizará, seguro”.

Esa capacidad de adaptación es digna de elogiar, porque ha sabido comprender y aceptar que está jugando hasta ocho minutos menos que en cualquiera de sus 15 años anteriores en la mejor liga del mundo. Ya no es una pieza fundamental como lo era en Los Ángeles o Chicago, sino una ayuda, un complemento, uno más. Con menos balones calientes pasando por sus manos, también menos responsabilidad de anotar. En definitiva, menos presencia ofensiva y más entrega defensiva, o al menos más vistosa con la camiseta negra. Los rebotes y el acierto en la defensa se incrementan cuando el pívot español está en pista.

La ambición de la franquicia hizo que no dejara escapar esta segunda oportunidad. Recordemos que les dio calabazas justo antes de volar hacia Chicago. Es una temporada más en la que tener en cuenta a los Spurs como candidato al título, y una vez más arrancan como los diesel, poquito a poco. Poco más o menos que esta es su pretemporada por la elevada edad de sus principales hombres.

Siempre merece la pena conocer las impresiones de alguien tan autorizado como Manu Ginobili sobre la incorporación al equipo de alguien a quien ha tenido que sufrir mucho también en compromisos FIBA: “Pau es casi el prototipo de un jugador de los Spurs. Muy buen jugador, una inteligencia altísima para jugar al baloncesto, experimentado. Él comprende el juego, así que todos sabemos que nos va a aportar muchas cosas. Aún es muy pronto”.