De apellido impronunciable y envergadura privilegiada, así podríamos definir a una de las nuevas estrellas de la NBA. Perfectamente adaptado a un proyecto en pleno ascenso como Milwaukee, Giannis Antetokounmpo ha encontrado el hábitat ideal para colarse en el Star-System de la mejor liga del mundo. Obviamente no es un desconocido, cualquier aficionado al baloncesto sabe perfectamente de quién estamos hablando por su impacto plástico en el juego de los Bucks y por su participación con Grecia en torneos FIBA. Pero lo cierto es que hay un público más general, el que sigue el deporte de la canasta de manera irregular y no posee conocimientos tan profundos, que ya empieza a aprenderse ese trabalenguas de trece letras que lleva por apellido. Si vamos más allá, concretamente hasta el estado de Wisconsin, los más antiguos del lugar encuentran incluso semejanzas entre este joven y otro de densas patillas que llevó a lo más alto a los Bucks. Por entonces se llamaba Lew Alcindor, pero todos le conocen como Kareem Abdul-Jabbar.

Hablar de él como presente quizás sea demasiada presión tratándose de un chico de 21 años. Para el futuro, eso sí, está perfectamente invitado como estrella a tener en cuenta en las carreras importantes a título individual como la pelea por el máximo anotador, taponeador, reboteador… e incluso, ¿por qué no?, candidato a un potencial galardón de MVP de la liga.

En Milwaukee han sabido localizar su talento, alimentarlo y recompensarlo. Van día a día, pero seguros. La filosofía de la franquicia en lo referente a lo deportivo se resume en que el objetivo número uno es hacerle crecer en su cuarto año como profesional, es el camino para convertirle en uno de los mejores de la NBA. Se le considera líder de un grupo de jugadores de largo recorrido, en el que destaca la altura, el físico y la adaptación para jugar en múltiples posiciones. Junto a él conforman ese prometedor club un Khris Middleton que tiene que regresar de su intervención quirúrgica y un Jabari Parker que debe ir sintiéndose más cómodo en pista después de superar una pesadilla en forma de lesión. Si el plan funciona, estamos hablando de tres hombres capaces de poner a su equipo en órbita.

¿Dónde está el mérito de los scouters de Milwaukee? En que Giannis jugaba en la segunda división de Grecia el año antes de ser drafteado, es decir, estaba absolutamente fuera del radar del resto de equipos. Pronto se convirtió en lo que popularmente se define como una ‘sensación de Internet’, es decir, ese jugador que protagoniza múltiples vídeos virales con mates estratosféricos, tapones de otro planeta y saltos descomunales. Aquél niño de 18 años, 211 centímetros de altura y 100 kilos de peso ha sido trabajado cada semana con entrenamientos particulares, de tecnificación, hasta lograr un jugador muy cualificado técnicamente. Aunque quede mucho camino por perfeccionar, sabe botar, sabe pasar, mejoró mucho en su tiro y es un defensor intimidatorio. Su rol ha ido cambiando hacia un papel completamente principal, él asume los riesgos y las responsabilidades.

La franquicia cuida a su chico en todos los aspectos, incluso el económico. Mientras otros equipos han invertido la inyección de dinero procedente del contrato televisivo en captar nuevos jugadores y remodelar sus plantillas, Milwaukee ha mantenido el proyecto por el mismo camino por el que comenzó. Y dio un golpe de timón renovando a Giannis Antetokounmpo con un contrato por cuatro temporadas a razón de cien millones de dólares. Impensable hace tres años cuando se trataba de un rookie.

La respuesta por parte del jugador no se ha hecho esperar, con semejante salario (aunque lo empezará a cobrar en la temporada 2017/2018) ha asumido la responsabilidad de crecer, algo que no siempre es sencillo. De este modo promedia 21.1 puntos, 8.4 rebotes, 6.0 asistencias, 1.9 recuperaciones y 1.9 tapones. Todo con un 51.3% de acierto en su tiro exterior. Obviamente hablamos de sólo cinco partidos, pero es un buen síntoma de que la evolución existe. Comparando estos números con los que promediaba en el último año, el incremento es muy notable. Este ritmo de rendimiento se extiende ya desde el mes de febrero en la pasada temporada, en total cuatro meses de competición. La lista de jugadores que han logrado mantener esos registros en puntos, rebotes y asistencias durante todo un año son para ponerse de pie: Wilt Chamberlain, Oscar Robertson, Larry Bird, John Havlicek, Fat Lever, Magic Johnson, LeBron James y Russell Westbrook.

Motivo de orgullo para su franquicia, Giannis Antetokounmpo representa un trabajo muy bien hecho por parte de los Bucks. Recogiendo un joven jugador de un mercado totalmente alejado del habitual, captándole y formándole, una piedra angular alrededor de la cual pueda crecer un equipo candidato a cosas serias. En Milwaukee han pasado 41 años desde que Kareem Abdul-Jabbar dijo adiós para marcharse a los Lakers, sería injusto comparar ambos casos, dejemos que el griego recorra su camino, pero la manera en que le miran sus aficionados no dista mucho a la mirada que tenían los que en los años setenta frecuentaban el antiguo Mecca Arena de Milwaukee. Es el llamado efecto ‘Kareemtokounmpo’.