Fue un paso fugaz. Pero de los que marcan. Como un amor de verano. Zan Tabak se despidió de Montakit Fuelabrada tras solo seis partidos de liga para aceptar la oferta de Maccabi. Una oferta que, como él mismo dice, “no podía dejar pasar”.

Desde enero de 2015 se bebían los vientos por el entrenador croata. La destitución de Luis Casimiro el día de Reyes abría una ardua negociación con el Real Madrid que jamás llegó a buen puerto. Tabak, entonces ayudante de Pablo Laso, no pudo desvincularse del equipo. Pero la vida no le trató mal. Apenas un mes más tarde, ganaba la Copa del Rey. En mayo, levantaba la ansiada Euroliga. Y, poco más tarde, la ACB. Temporada perfecta.

Y pese a la guerra de despachos que Fuenlabrada, Ourense y ACB mantuvieron en verano, Zan Tabak aceptó el cargo de enetrenador del Fuenla a principios de julio, justo después de que la ACB le ofreciese la plaza a Baloncesto Fuenlabrada en la liga. La espera tenía premio. Más dulce aún si cabe tras haber fracasado en sus últimas “relaciones sentimentales”. Parches. Clavos que no sacaron otro clavo. Porque Tabak siempre estuvo en el pensamiento del Fuenla.

“Soy consciente del trastorno que esto supone para el Montakit Fuenlabrada con apenas seis jornadas de liga disputadas y lo lamento, pero al mismo tiempo espero que todos entiendan que se me ha presentado una gran ocasión profesional que no podía dejar pasar. El Maccabi es uno de los clubes más importantes de Europa”, declaró Tabak en un comunicado de despedida.

Y, tras tanta expectación, se fue. Como el calor estival. Sin entender cómo ni por qué. Porque nadie en su sano juicio podría imaginar que un despido a casi 5.200 kilómetros de distancia – el de Guy Goodes – pudiera repercutir en una tranquila ciudad como Fuenlabrada.

Mejor arranque en los últimos 5 años

Fuenlabrada Entrenadores

La marcha de Zan Tabak obligará a Fuenlabrada a buscarle un sustituto. Será el quinto entrenador del club en 2015. Luis Casimiro, Hugo López, Jesús Sala, el propio Zan Tabak y, ahora, su sustituto. Todo un récord en la ACB, que nunca había visto tantos entrenadores desfilar por un mismo banquillo en menos de doce meses.

El croata ha llevado a Montakit Fuenlabrada a su mejor arranque de temporada en los últimos cinco años. Con un balance de tres victorias y tres derrotas, ocupa la octava posición en la tabla. El último en tener un balance positivo fue Salva Maldonado la temporada 10/11 (4-2). La misma en la que llevó al Fuenla a jugar los Playoff por última vez.

En los últimos cuatro años ningún entrenador había cosechado un inicio de liga similar. La temporada pasada, Luis Casimiro arrancó con una victoria y cinco derrotas. Chus Mateo, en la temporada 13/14 solo logró una victoria más que su sucesor (2-4). Y tampoco Porfi Fisac tuvo mucha mejor suerte en sus dos temporadas en Fuenlabrada: 2-4 de balance la primera campaña (2011/2012) y 1-5 la 12/13.

A todos ellos les costó el puesto el tétrico comienzo de temporada. Porque, más allá de las cifras, la imagen del equipo desarrollaba una decadencia alarmante. Hasta el punto de que, el año pasado, cuando descendieron deportivamente, se produjo una notable fractura con la afición, cansada de ver jugadores sin compromiso ni actitud.

Esta temporada, por primera vez, el equipo mostraba otra cara. El croata imprimió su carácter desde el primer día a sus jugadores. Pese a las muchas limitaciones que podía tener la plantilla, el entrenador logró minimizar las carencias formando un bloque compacto.

Fuenlabrada Temporadas

Así ha jugado el Fuenla

El buen inicio de Zan Tabak está basado en dos premisas básicas: defensa y equipo. El ejemplo más significativo de ‘equipo’, precisamente, se reproduce en ataque.

Solo dos jugadores superan los 10 puntos de media: Tabu (10.2) y Álex Urtasun (10.3), fichado tres meses por la lesión de Álex Llorca. Otros cinco jugadores están por encima de los siete puntos por partido: Sobin (9,8), Paunic (8,2), Scott (7,8), Popovic (7,3) y Wear (7,2).

El trabajo en equipo está tan arraigado en la mentalidad del nuevo equipo que dirigía Tabak que, hasta el último partido contra GBC, ningún jugador había rebasado la veintena de puntos. Urtasun lo logró con 21 puntos gracias a un cuarto mágico. Y, en seis partidos de Liga Endesa, Montakit Fuenlabrada ha tenido cinco máximos anotadores diferentes: Urtasun, Paunic, Wear, Tabu y Sobin.

Montakit Fuenlabrada es el sexto peor ataque de la ACB (73,67 puntos), pero lo compensa siendo la quinta mejor defensa (73,50 puntos). Como muestra el siguiente gráfico, el ya ex equipo de Tabak se encuentra exactamente sobre la línea que corta el ecuador entre ataque y defensa. Para interpretarlo: cuanto más se acerca un equipo a la esquina superior izquierda, mejor será en ataque y en defensa.

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Zan Tabak ha sacado partido jugando a un ritmo lento, de muchas posesiones y sin precipitación. En seis jornadas, las posesiones de Montakit Fuenlabrada duran una media de 17,4 segundos, la séptima marca más alta de la ACB.

Además, juega a una media de unas 83,33 posesiones por partido. Cifra que disminuye drásticamente en las victorias, cuando el Fuenla controla el tempo del partido adormeciéndolo. En las tres victorias han jugado a 80,66 posesiones. Todo el entramado ofensivo propicia esos 73,67 puntos de media que promedia el equipo.

Aunque reseñable es que, de esos 73,67 puntos, más de 31 llegan tras asistencia. El Fuenla es el quinto equipo que más pases de canasta reparte (15,5). Es decir, un mínimo de 31 puntos se consiguen con asistencias. Posiblemente más, pero las estadísticas de ACB no permiten cuantificar cuantas asistencias terminan en canastas de dos puntos o de tres puntos.

Si contamos que solo son de dos, es decir, el mínimo posible, nos da esos 31 puntos de los que hablábamos. En porcentaje, un 42% de su productividad ofensiva. De nuevo, apartado estadístico esclarecedor en el concepto de equipo como idea central del estilo de Tabak.

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Por otro lado, la defensa del Fuenla está basada en el esfuerzo y un sistema de ayudas preciso y de desgaste. Sobin, por ejemplo, es un pívot de poca estatura, pero muy intenso. Puede sufrir ante pívots de mayor tamaño, pero sus compañeros tienen la obligación de bajar líneas hasta la zona para impedir a los pívots rivales recibir con comodidad o realizar movimientos al poste.

Fuenlabrada está muy penalizado en el rebote defensivo, siendo el tercer peor equipo de la liga en esta faceta: solo atrapa 20,67 rebotes en su aro, permitiendo dobles oportunidades. Pero lo compensa en ataque, cargando el rebote como hienas. Son el segundo mejor equipo en rebotes ofensivos (11,5 por partido), solo superado por FIATC Joventut.

El 14,32% de los tiros de Fuenlabrada acaban en rebote ofensivo. Los tres pívots – Chema González, Sobin y Stevic – promedian más de un rebote en aro contrario por partido. Ivan Paunic se suma a ellos con 1.7 rebotes ofensivos. Y hasta cinco jugadores más rondan el rebote ofensivo con medias que oscilan entre los 0,7 y 0,9 rebotes ofensivos por partido.

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Finalmente, el equilibrio que ha encontrado Tabak entre unos pívots no demasiado resolutivos ni con las mejores condiciones físicas y sus exteriores marca la tónica en sus partidos. Son el sexto equipo que mejor porcentaje de triples tiene (35,8%). Si la pintura no es la principal opción, han conseguido que la línea exterior lleve gran parte del peso ofensivo. Son el tercer equipo que más posesiones acaba con un triple: el 13,55% de sus posesiones, en concreto. Lógicamente, también propiciado por la propia circulación de balón que deriva en el masivo reparto de asistencias.

No se producen triples auto-fabricados, sino en lo que los americanos llaman ‘catch&shoot’ (recibir y tirar). Se busca el espacio y la ventaja a través del movimiento y la rotación en ataque, encontrando posiciones cómodas y al hombre abierto. En los últimos años, este tipo de tiros prácticamente brillaban por su ausencia en el Fernando Martín. Con anotadores autárquicos como Panko, Burtt, Feldeine o Cabezas no se antojaba tan necesario crear un tiro. Ellos mismos podían sacarlo de la nada.

Triples ACB

El joven legado

Más allá de datos estadísticos que, en última instancia, no hacen sino resumir de una forma visual el rendimiento de un equipo, lo que Tabak ha traído al Baloncesto Fuenlabrada ha sido orden y autoridad.

La banda en la que se había convertido el equipo en los últimos años se tradujo en un descenso deportivo. La situación se tornó insostenible. El enrenador croata no solo deja un sistema de juego asentado y unas ideas irrevocables a nivel de estilo, sino un respeto y confianza perdidos.

Sea Jota Cuspinera, su ayudante, o cualquier otro entrenador quien ocupe ahora el banquillo, ya no se encontrará, como en las últimas temporadas, un equipo en ruina, decaído y sin química en el vestuario. Entrará en dinámica positiva y con el trabajo más importante ya realizado. En el siguiente vídeo se aprecia cómo en la última victoria en Liga ACB el equipo sigue fiel a un estilo de juego, definiendo rápido  si las circunstancias lo permiten, agresivo en el rebote ofensivo y ambicioso, capaz de sacar triunfos lejos de casa que en épocas no tan alejadas sonarían a fábula.

Por esas cualidades se ha fijado Maccabi precisamente en Tabak. Guy Goodes cogió el relevo de David Blatt. Su sombra no es que fuera demasiado alargada, sino que era de proporciones infinitas. Y, lejos de rendir a un nivel aceptable dentro del marco de comparación constante al que estaba sometido, llevó a Maccabi al peor inicio en Euroliga y Liga del siglo XXI.

Goodes había perdido todo el respeto de sus jugadores, cuestionando continuamente sus decisiones y capacidad para llevar un equipo tan exigente a nivel deportivo, dentro y fuera del club. Tabak ya resucitó a Baskonia en su día tras el despido de Ivanovic, cuyos métodos dejaron exhaustos a sus jugadores. Con 17 victorias seguidas desde su llegada, salvó la temporada. Maccabi es consciente de su capacidad como entrenador y motivador.

Quién diría a Fuenlabrada que en su banquillo había un entrenador de Euroliga… Como un amor de verano, se esfumó tan rápido como llegó. Se acabó el calor. Se acabó el idilio. La vida sigue y la competición no perdona errores ni se detiene a esperar a nadie. Como diría un amigo a otro que lo dejó con su novia: “La vida sigue, ella era no era para ti. Ya vendrá otra”. Mal de muchos…