Dwyane Wade probó por primera vez cómo son los vestuarios visitantes del American Airlines Arena, quizás le sorprendió la gran diferencia existente entre el lujoso vestidor local y el de los rivales, pero hasta este momento jamás pudo comprobarlo. Sus trece años anteriores en la NBA siempre vistió la camiseta de los Heat, es un año diferente en Chicago.

Si hubo un movimiento extraño en el pasado mercado de agentes libres en verano, ese fue el que terminó con Wade en su ciudad de origen, Chicago. Los Bulls se mostraron interesados, tal y como ya habían hecho anteriormente en alguna ocasión, y tan solo ofrecían siete millones más de lo que tenía sobre la mesa en caso de continuar en el sur de Florida. La propuesta de Pat Riley no era digna de un jugador franquicia, pero la negativa no venía por la vía económica, digamos que el dinero fue la gota que colmó el vaso en una relación que ya venía deteriorándose años atrás.

En 2010 comenzaron los problemas… y los éxitos. De hecho unos están vinculados con los otros. El famoso ‘Big-Three’ fue la razón por la que Wade aceptó rechazar dinero para él a cambio de construir un super equipo que marcaría una época en la NBA. Las llegadas de LeBron James y Chris Bosh supusieron la disputa de cuatro finales de manera consecutiva, y en dos de ellas lograron levantar el título. A Wade le costó dos millones de dólares que ninguno de sus otros dos compañeros tuvieron que ceder. Podríamos decir que valió la pena pero sí que creó un precedente.

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Llegó 2014 y LeBron James fue el primero en tomar la puerta de salida para regresar a su Cleveland natal, había una deuda demasiado grande y se marcó el objetivo de hacer campeón ahora a los suyos. Del ‘Big-Three’ al ‘Big-Two’ y de nuevo mucho dinero sobre la mesa. La franquicia pidió un esfuerzo para tratar de retener a LeBron y tanto Wade como Bosh cedieron, no sirvió de nada. Con el dinero no empleado se subió la ficha de Chris Bosh, pero no se atendió la deuda moral que quedaba con el jugador franquicia del equipo. Wade no estaba contento pero optó por seguir liderando al equipo en una muestra enorme de fidelidad: “He estado en los buenos tiempos y en los malos. Tengo confianza en la organización y el equipo que están construyendo”. Llegó Luol Deng, pero jamás volvieron a ser candidatos al título. El primer año post-LeBron no se jugaron los Playoffs y el segundo sí, pero superando tan solo una ronda de postemporada.

Después de una carrera entera sin ser el jugador mejor pagado del equipo pese a ser el más importante de su historia, Dwyane Wade decidió salir a la agencia libre para preguntarle directamente a Miami cuánto le querían, obviamente en números. Era el año 2015 y las negociaciones fueron de todo menos fluidas, resultaba extraño ver tanta frialdad entre ambas partes teniendo en cuenta que había más de diez años de relación contractual tras aquellas negociaciones. No se firmó el contrato multianual que deseaba el jugador y sí un año único que le permitía regresar a la agencia libre este pasado verano, cuando entraba en acción el nuevo contrato televisivo. Fueron 20 millones de dólares por esa temporada.

Ya en 2016, la historia es de sobra conocida. En un afán por retener a Hassan Whiteside se olvidaron de Wade, y Wade se cansó de esperar. Una primera oferta más propia para un jugador de banquillo fue como una declaración de intenciones, los Heat le mostraban la puerta de salida al que había sido un jugador comprometido y con buen rendimiento durante 13 años. La ambición de Pat Riley por traer a Kevin Durant y retener al gigantón Whiteside acabó por romper un cuento de hadas. Dwyane Wade hacía las maletas y regresaba a Chicago, la ciudad en la que se crió.

Atrás quedan trece años inolvidables para el público de Miami, que ovacionó al ahora jugador de los Bulls al saltar al campo, pero mucho más después de que se proyectara en el marcador un vídeo con las mejores imágenes de su trayectoria en el sur de Florida. Sus números son incuestionables, y es que Wade es líder absoluto del equipo en partidos jugados, minutos, victorias, tiros lanzados y convertidos, asistencias, lanzamientos libres, recuperaciones de balón y asistencias.

Dwyane Wade fue seleccionado por Miami en el Draft de 2003 y estuvo muy cerca de convertirse en un ‘one man club’ con los Heat. Es, sin lugar a dudas, el jugador más representativo en toda la historia de la franquicia, da igual que se haya marchado. Al menos este jueves el público de Miami sí le pagó como debía en gestos de cariño y aplausos, dejando claro cuál es su eterno hogar.