Lograr un triple-doble en un partido de baloncesto es algo al alcance de muy pocos. Sumar dobles dígitos en tres parcelas estadísticas de un mismo partido representa una actuación de pleno dominio en la pista, quien lo hace debe estar brillante en casi todos los aspectos del juego.

El triple-doble, algo no tan habitual en el basket moderno

No es tan habitual. En las mejores competiciones de Europa prácticamente no se ven, y en la NBA son únicamente unos pocos elegidos quienes los alcanzan. Algunos de ellos con mucha asiduidad. Sin ir más lejos hay un nombre propio que nos suele venir a la cabeza en estos casos: Russell Westbrook. La estrella de Oklahoma City Thunder parece asumir con naturalidad la ausencia de Kevin Durant y está dispuesto a hacer él sólo los números que antes sumaban entre los dos. Junto a él, otros jugadores totales como LeBron James, el propio Kevin Durant, DeMar DeRozan o Damian Lillard poseen facultades y roles asequibles para ser tan protagonistas en los partidos.

Pero hay un paso más que todavía es más extraño, sumar esos dobles dígitos en hasta cuatro estadísticas de un mismo partido. Sólo cuatro jugadores han hecho este cuádruple-doble en la historia de la NBA, un selecto club que parece que permanecerán durante mucho tiempo en exclusividad.

El exclusivo club del cuádruple-doble

El primero de ellos fue Nate Thurmond en el año 1974 tras una actuación impresionante con 22 puntos, 14 rebotes, 13 asistencias y 12 tapones. Golden State Warriors disfrutaba por entonces de sus servicios, era su último año en aquella franquicia en la que había compartido once temporadas, poco después recorrería un camino inverso para regresar a su ciudad, al más puro estilo LeBron, y es que Thurmond nació en Akron y en sus últimos dos años se puso la camiseta de los Cavaliers.

Doce años después aparecía Alvin Robertson con la camiseta de San Antonio Spurs para completar una actuación memorable con 20 puntos, 11 rebotes, 10 asistencias y 10 recuperaciones. Era el año 1986, y doce años después Nate Thurmond perdía su exclusividad para compartir este récord histórico.

El club iría creciendo y no hubo que esperar tanto tiempo. El baloncesto cambiaba como deporte, más dinámico y rápido, jugadores más físicos y polivalentes. Dos pívots legendarios firmaban día tras día números espectaculares y lograron unirse al club del cuádruple-doble. El primero de ellos fue Hakeem Olajuwon en su mejor momento, de hecho no lo hizo una única vez, sino dos, y ambas en el mismo mes. El 3 de marzo de 1990 sumaba 29 puntos, 18 rebotes, 10 asistencias y 11 tapones. El 29 de marzo completaba 18 puntos, 16 rebotes, 10 asistencias y 11 tapones. El público de Houston Rockets disfrutaba de este inolvidable jugador.

Por último, otro mito de la NBA y curiosamente, también luciendo la camiseta de los Spurs como Alvin Robertson. Más conocido como ‘El Almirante’, David Robinson dominó la pintura y llevó a los Spurs a ganar dos anillos (1999 y 2003) tras 14 temporadas en la mejor liga del mundo. Su récord con el cuádruple-doble fue en el año 1994, sumando 34 puntos, 10 rebotes, 10 asistencias y 10 tapones.

Un candidato tras dos décadas

Hace 22 años que no se vive un cuádruple-doble en la NBA, lo cual indica la dificultad de conseguirlo con la evolución que ha vivido este deporte. Es complicado encontrar candidatos que puedan unirse al selecto club del que hablamos, pero los especialistas coinciden en un nombre propio, el de Anthony Davis, un jugador total capacitado para desarrollar su calidad en diferentes posiciones y dominar distintas parcelas del juego.

Por supuesto que habría muchos más hombres como el propio LeBron James o Kevin Durant, pero cuentan con tantos compañeros de calidad en sus equipos que alguna de las estadísticas la acaba dominando otro, restándoles así números claves que les permitan alcanzar el cuádruple-doble. Esto no lo ‘sufre’ en su persona alguien como Anthony Davis, el único líder de New Orleans Pelicans.

 

La anotación es casi lo más sencillo para alcanzar por su parte, sumar diez o más puntos no es ningún misterio, lo ha logrado en 231 ocasiones de los 263 partidos que ha disputado en su carrera. Si él no anota es mala señal para los suyos. De hecho en sus dos primeros partidos de la presente temporada ha sumado 50 y 45 puntos respectivamente.

A la hora de rebotear, Davis es un ejemplo de hambre y lucha. No es tan sencillo para él como la anotación, en este caso de esos 263 partidos ha sido en 143 en los que ha logrado capturar diez o más rechaces, más de la mitad de encuentros. Los dos pívots que le acompañan en el juego interior no son un problema al no asumir tanto protagonismo, hablamos de Alexis Ajinca y Omer Asik. En esta temporada ha capturado 16 y 17 rebotes en sus dos primeros partidos.

Las asistencias son su asignatura pendiente, y es que jamás en su carrera ha logrado repartir diez o más pases de canasta a los compañeros. Su juego está más enfocado a anotar y no tanto a generar juego, pero como todos sabemos, las asistencias también dependen del acierto de quien recibe el pase. Algo similar le sucede con las recuperaciones, no es su especialidad, pero tampoco sería de extrañar que pudiera llegar a diez robos en un partido, en el presente curso ha colectado siete y seis balones recuperados en sus dos primeros encuentros disputados.

Por último los tapones, en lo que sí es habitual ver cómo se luce, pero en ningún caso ha llegado a diez en un partido. Hasta en cuatro ocasiones en su carrera sumó nueve.

Algunos lo califican como el elegido para sumarse al club, incluso en un día de inspiración llegar a ser el primer jugador de la historia en sumar un quíntuple-doble. Desde luego si lo consigue en algún momento de su carrera, parece que deberá ser ahora, porque la baja calidad de su equipo, los Pelicans, es el factor diferencial para que brille por sí solo.