A sus 32 años Chris Bosh recibió el mayor revés de su vida, no poder jugar más al baloncesto con su equipo, fue apartado del basket en activo por su franquicia, Miami Heat. El motivo de todo esto fue un examen médico que no dio luz verde para permitirle vestirse de nuevo de corto. La opacidad del equipo del sur de la Florida tampoco ha ayudado a comprender en su totalidad todas las dimensiones del caso.

Hasta en dos ocasiones encontraron en Chris Bosh coágulos de sangre, lo que suponía un alto riesgo si permanecía jugando. Una enfermedad de este tipo puede matarte, lo manifestaron así médicos especialistas y también a nivel interno en los despachos del American Airlines Arena. La consecuencia fue que Pat Riley tenía que dejar inactivo a su mejor jugador. Tres meses después de esto, muy poco han cambiado las cosas.

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El deseo del jugador es que le liberen de su contrato, para de este modo poder firmar con otro equipo, algo que suena más a deseo que a realidad. ¿Qué conjunto de la NBA arriesgaría firmando al ala-pívot texano? Hablamos de una situación en la que quizás podría haber terminado su tiempo como profesional sobre el parqué.

Mientras sigue pasando el tiempo y no se resuelve el caso, el medio especializado ‘Bleacher Report’ ha mantenido contactos con diferentes profesionales que pueden dar un poco de luz en este caso: directivos, médicos, deportistas, abogados y personal de la NBA. La conclusión no es muy esperanzadora.

El primer profesional que debería dar el visto bueno para que Bosh juegue es alguno de los médicos de los otros 29 equipos de la liga. Hay muchas dudas de que alguno de ellos pueda firmar una autorización al respecto, entra en juego algo más que el estudio del caso en lo puramente clínico, la ética juega en esto un papel principal. Firmar el reconocimiento y que pueda pasar algo desprestigiaría esa misma firma.

En lo que a despachos se refiere, Miami Heat y sus profesionales no parece que quieran dar un paso tan drástico como liberar a Bosh sin recibir el consejo de la NBA. Esta misma institución además no parece muy dispuesta a dar el OK a la gestión de una nueva licencia expedida para este jugador por el riesgo existente ante un caso así. Franquicia y liga pueden refugiarse en el secreto profesional, la privacidad médica lo permite.

La NBA, obligada a actuar

Este caso es el primero para la NBA, y por lo tanto sentará un referente ante el cual deben actuar. No existe nada reflejado en la legislación ni en la normativa de la competición que haga referencia a los casos de coágulos en sangre de los jugadores, por lo que no hay un protocolo de actuación en asuntos de esta gravedad. Algo que debe cambiar, y parece que la vía más segura para hacerlo sería la creación de una junta de médicos independiente para casos de vida o muerte según la información que publica ‘Bleacher Report’.

Por este camino, cuando un jugador sea declarado como impropio para jugar, sería este grupo de especialistas libres de intereses particulares de franquicias, quienes decidirían la idoneidad o no de que siga vistiendo de corto. Este informe sería enviado al equipo, la liga y la asociación de jugadores. Si se considerara que podría seguir jugando pese a que su actual equipo no tuviera interés en correr ese riesgo, se decidiría qué hacer dando varias opciones: alinearlo, cambiarlo o renunciar a él en un periodo de tiempo establecido.

Chris Bosh podría ser el primer caso a tratar de este nuevo equipo médico independiente. En un tiempo sabremos si los Heat se ven obligados a ponerle a jugar o pueden tomar un camino alternativo dejándole libre. Según las nuevas reglas, un jugador que sea declarado incapacitado para jugar no podría volver a presentar su caso al comité médico durante seis meses, de ahí en adelante podría volver a optar a un veredicto siempre y cuando la condición haya cambiado notablemente o se haya localizado un nuevo avance médico.

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El silencio de Chris Bosh

¿Qué posición adquirirá el jugador? Es complicado entenderlo porque ni él ha vuelto a tratar el tema públicamente desde sus vídeos a principio de temporada mostrando su evolución, ni su agente Rob Pelinka ha aceptado hablar del asunto. Está previsto que el comité médico independiente pueda ser aprobado, con suerte, en el mes de enero, por lo que ahí comenzaría la cuenta atrás para Bosh, aunque parece difícil que su caso vaya a ser resuelto con una vuelta a la actividad. La recomendación general en casos así es que ningún deportista pueda participar en deportes de contacto, por el elevado riesgo de hemorragia interna o problemas de circulación. Mucho menos cuando se trata de alguien que compite entre tres y cuatro veces a la semana.

Teletovic y Mobley, la cara y la cruz

Lo que juega más en contra de Bosh es su doble ingreso en el hospital por el mismo caso. Lo podemos comprender si tenemos en cuenta que Mirza Teletovic fue diagnosticado en plena temporada 2014/2015 con coágulos de sangre en sus pulmones. Regresó para disputar los Playoffs de 2015, desde entonces no ha vuelto a tener ningún problema de este tipo. Pero cuando se es reincidente, lo lógico es que se recomiende el cese de la actividad deportiva.

Otro caso similar es el de Cuttino Mobley, quien se tuvo que retirar en 2008 cuando era jugador de los Knicks, la franquicia neoyorkina determinó que tenía problemas cardiacos en potencia. No pudo jugar en ese año, trató de conseguir un regreso jugando partidos amistosos durante el verano de 2009 y aunque logró ser invitado a sesiones de entrenamiento con equipos de la NBA, ninguno le ofreció jamás un contrato.

Todo apunta a que en el caso de Chris Bosh, Miami renunciará al jugador tras el 9 de febrero, fecha en la que se cumplirá un año desde su último partido. Sólo entonces pueden solicitar una liberación del salario que tienen comprometido con el jugador por contrato. La otra opinión que tiene validez es que los Heat aguanten hasta que termine la temporada, aunque correrían el riesgo de que el jugador presente un reclamo a través del sindicato de jugadores.