A punto de comenzar la temporada llega el momento en que muchos de los jugadores firmados o renovados este verano tienen que comenzar a justificar las tremendas cantidades de dinero que se están pagando por ellos. Sin lugar a dudas, las cifras que ha manejado el mercado NBA este verano ha sido uno de los grandes atractivos a nivel mediático, pero por muy exageradas que parezcan, lo cierto es que según estudios de mercado, los deportistas que compiten en la liga norteamericana de baloncesto están cobrando por debajo de lo que deberían.

El pasado mes de junio, la prestigiosa revista Forbes publicaba su lista anual de deportistas mejor pagados del planeta. De los 25 primeros, nueve eran de Estados Unidos y competían en la NBA o en la NFL. El trono lo ocupa el Rey, un LeBron James que tiene 77 millones de dólares de ingresos anuales. Puede parecer muchísimo dinero para alguien que se gana la vida jugando al baloncesto, pero las cosas no son como parecen. En realidad, LeBron y otros muchos deportistas están actualmente por debajo de las cantidades que deberían percibir en sus salarios, precisamente por esto, porque no solamente juegan al baloncesto, alrededor de ellos hay una industria que maneja cantidades de dinero mareantes.

Disputando un aproximado de cien partidos por temporada, los Cavaliers le ingresan a LeBron alrededor de 23 millones de dólares, a partir de esta campaña esa cifra ascenderá hasta los 31 millones. Pero el negocio está en lo extradeportivo, todo lo que tiene que ver con su imagen.

Las razones por las que mantenemos que están pagados por debajo de lo que merecerían son sencillas. Hay que situar al deporte, en este caso la NBA, en el lugar que hoy en día ocupa en la sociedad y cómo está creciendo la industria que hay en torno a él. Ya nadie puede escapar a la influencia del deporte. Mediáticamente tiene exposición todos los días a todas horas a través de radio, televisión, periódicos y medios digitales. Esto hace que dicha industria parezca aún más grande de lo que ya es. Un estudio reciente descubría en 2013 que los ingresos generados por todos los deportes norteamericanos, incluido el universitario, estaban en unos 60 billones de dólares. Si fuera una única compañía ocuparía un lugar seguro entre las 500 empresas de mayor éxito del mundo.

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El mareante mercado de la NFL

La NFL es el deporte más atractivo para los medios de comunicación en Estados Unidos, el día de la Superbowl se parece cada año más a un día festivo, el país se detiene por completo, la gente sale antes del trabajo para poder ir a verla, se reúnen familias y amigos en los hogares mientras consumen comida y bebida para digerirla. Se compran televisiones para la ocasión. Las entradas tienen precios prohibitivos para una persona de la calle y los precios de los anuncios durante la retransmisión del encuentro son de récord. A esto hay que sumarle que existe un prepartido y un postpartido también televisados, por no mencionar el espectáculo del descanso en el que la industria de la música hace su aparición. No hay un partido más visto en todo el año cada año, e incluso nueve de cada diez programas de entre los más vistos en un año siguen siendo partidos de la NFL. Los otros pedazos del pastel deportivo norteamericano son la NBA y la MLB, que están empezando a disfrutar de nuevos récords de ingresos por los contratos de televisión.

¿Dónde está el éxito de todo esto? En que como bien dice el dicho popular: ‘puedes cambiar de pareja, de casa o de coche, pero jamás cambias de equipo deportivo’. Además no hay diferencias sociales, seas de un partido político u otro, seas hombre o mujer, joven o anciano, rico o pobre… los aficionados al deporte existen en toda la sociedad y para los grandes empresarios televisivos es el circuito ideal para plasmar la poderosa y generosa publicidad.

El negocio de la NBA se multiplica año tras año

Un ejemplo claro en el mundo del baloncesto lo encontramos en los Celtics de Boston. Dicen los libros de historia deportiva que en el año 1950 su fundador vendió una participación minoritaria a cambio de 5,000 dólares. Hoy en día, el equipo de Massachusetts está valorado en al menos 1.5 billones, creciendo un 21% su valor cada año durante estos 66 años.

Otro ejemplo es el del multimillonario Donald Sterling, antiguo propietario de Los Angeles Clippers y que se vio obligado a vender la franquicia como sanción por unas declaraciones racistas. Lo que parecía sentir el multimillonario era vergüenza y humillación, pero seguramente alguna botella de champán se descorchó para celebrar la venta a Steve Ballmer, se cerró en unos dos billones de dólares.

Una vez analizada la cantidad de dinero que mueve el mundo del deporte en los Estados Unidos, y concretamente el mercado del baloncesto con la NBA, llega el momento de hacer números y demostrar por qué los sueldos de los jugadores están por debajo de lo que deberían.

Los deportistas profesionales como trabajadores altamente cualificados

Lo que para muchos es puro entretenimiento en realidad es trabajo, el que realizan los deportistas, ya sean jugadores, entrenadores o cualquiera de las profesiones vinculadas en mayor o menor medida con esta industria. Esto requiere mucha dedicación, esfuerzo, desarrollo de habilidades, sacrificio… mucho más que el que puede desarrollar una persona normal en un oficio común. Son elegidos. En un país de 320 millones de habitantes, existen 450 jugadores en activo en la NBA. Esto es un 0.00014% de la población total. En el caso de la NFL, que cuenta con plantillas más numerosas de hasta 53 jugadores, ese porcentaje se eleva hasta el 0.00053%. La conclusión, y no estamos descubriendo nada nuevo, es que ser deportista profesional en una de las principales ligas es casi un privilegio y algo prácticamente inalcanzable.

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Si nos fijamos en el caso del afamado y prestigioso presentador de televisión David Letterman, es un caso que se podría comparar al de los deportistas. Alguien con habilidades ante la cámara, capaz de tener éxito con el gran público y dirigir un programa de máxima audiencia durante muchos años. El último sueldo conocido de Letterman era de 28 millones de dólares al año. ¿Les parece mucho dinero? Habría que ver lo ingresos que el ‘Late Show’ aportaba en publicidad a la cadena CBS, lo cierto es que cuando cayó enfermo y hubo que buscar un reemplazo, ese canal de televisión pasó por grandes problemas.

Si aplicamos este ejemplo a lo que ha sucedido con Miami Heat después de que LeBron James se marchara, encontramos la explicación. Se marchó alguien insustituible, que deja un vacío tan grande que la recuperación de ese equipo (o programa de televisión) no se producirá en un largo periodo de tiempo. La nota positiva de este caso es Cleveland Cavaliers, la franquicia de Ohio multiplicó sus ingresos y además logró al fin el campeonato de la NBA.

Los deportistas son estrellas y gracias a ellos la liga ha firmado a partir de esta campaña 2016/2017 un contrato televisivo de 2.6 billones por año. Si los ingresos de la competición se triplican, también los sueldos de los jugadores deberían beneficiarse en ese porcentaje. ¿Ganan más? Sí, pero no es tres veces más.