Pasaron muchas cosas en el último minuto del emocionante West Virginia-Gonzaga, pero si nos quedamos con los últimos 25 segundos encontraremos un claro ejemplo de cómo no jugar bien un último tiro. El protagonista fue Jevon Carter, quien tuvo hasta tres lanzamientos para tratar de empatar el luminoso a 61 puntos. El primero fue bastante cómodo y no tocó ni aro. Capturaron el rebote ofensivo y se la volvieron a dar. De nuevo otro fallo, esta vez sí tocó el aro. Nuevo rebote en ataque. La última bola también fue para él, y decidió agotar la posesión… para cederle la bola a un compañero con menos de un segundo para el final. ¡Increíble! Uno de los finales de partido peor jugados en la historia del March Madness.