El gesto que comenzó a realizar el quarterback de los San Francisco 49ers, Colin Kaepernick, está teniendo una repercusión mucho más allá de lo que se pudo pensar en su primera ejecución. Su arrodillamiento durante la interpretación del himno de los Estados Unidos ya no sólo es portada en los periódicos sino que se repite cada vez con mayor asiduidad en deportes formativos y profesionales. El último episodio de la protesta y que ha conllevado mucho ruido fue protagonizado por toda la plantilla de Indiana Fever, el equipo de la WNBA se arrodillaba en su totalidad justo antes del partido de Playoffs que les enfrentaba a Phoenix Mercury.

Con el inicio de los partidos de pretemporada de la NBA a la vuelta de la esquina, la organización dirigida por Adam Silver ya trabaja en previsión de lo que pueda suceder, ya que se prevé que jugadores de la mejor liga del mundo también lleven a cabo sus protestas durante la ceremonia del himno, la cual no acepta en el caso del reglamento del basket este tipo de acciones. Se encuentra así una pequeña contradicción, porque la rigidez de la norma se cruza con el apoyo social que desde la figura del comisionado se ha prestado a declaraciones de jugadores importantes de la competición.

La situación no es nada sencilla y podría calificarse como una de las más difíciles de gestionar por Silver desde su llegada al cargo en febrero de 2014. Por un lado, esta NBA siempre se ha caracterizado por el apoyo a las causas sociales, nadie lo duda después de ver cómo su propio All Star cambiaba de manos y abandonaba la ciudad de Charlotte por la negativa a eliminar una polémica ley en contra del colectivo de gays y lesbianas. Atrás queda ya también cómo el comisionado sacó al antiguo propietario de los Clippers, Donald Sterling, por sus declaraciones raciales y machistas. Si algo ha demostrado Adam Silver en estos dos años y medio es que quiere utilizar la NBA como una gran herramienta para mejorar la sociedad y potenciar valores. En este caso no iba a ser menos, pero el hecho de cruzarse con el respeto a iconos sagrados del país de las barras y estrellas como la bandera o el himno, le ponen a prueba a la hora de decidir qué camino seguir una vez que sus principales estrellas ya se han manifestado públicamente a favor de la protesta de Kaepernick.

De este modo, liga y sindicato de jugadores ya trabajan en una puesta en común que alivie las posibles reacciones polémicas en la sociedad. El periodista Marc J. Spears desvelaba este miércoles en su cuenta de Twitter la carta que de manera conjunta, ambas instituciones, hacían llegar a los jugadores.

Traducción de la carta de la NBA y el sindicato de jugadores

“Queridos jugadores:

Este verano en la gala de los premios ESPY Carmelo Anthony, LeBron James, Chris Paul y Dwyane Wade se plantaron en el escenario y hablaron elocuentemente sobre el sinsentido de los actos de violencia que están sucediendo en nuestra sociedad.

Durante las últimas semanas, muchos de vosotros os habéis comunicado con nosotros para pedirnos consejo sobre cómo podéis implicaros en crear un cambio positivo y para pedir apoyo en vuestro esfuerzo.

La liga y la Asociación de Jugadores, trabajando de manera conjunta, hemos comenzado a desarrollar diferentes caminos para ir juntos y lograr una acción significativa. Estas ideas están basadas en las acciones que muchos de vosotros habéis tomado ya o apoyadas en conversaciones con la comunidad en los mercados en los que la NBA llega a gente joven, padres, líderes de opinión y agentes de la ley a través de un diálogo. Queremos usar nuestro juego para unir a la gente y construir conexiones de confianza en nuestra sociedad. También apoyando a los mentores y programas de desarrollo que ayuden a llevar una oportunidad económica a la gente joven de color.

Como nos estamos empezando a mover con estos programas, es muy importante que os escuchemos. Trabajaremos con vuestros equipos durante las concentraciones de pretemporada para recibir vuestros pensamientos e ideas.

Sabemos que juntos podemos marcar una diferencia real  y estamos ansiosos por continuar la conversación con vosotros. Como siempre, por favor, sentiros libres de contactar con cualquiera de nosotros”.

La carta hace referencia al momento en el que cuatro grandes estrellas de la liga como Carmelo Anthony, LeBron James, Dwyane Wade y Chris Paul subieron al escenario de los premios ESPYS para hablar sobre el impacto que la violencia estaba teniendo en los Estados Unidos.

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Esta protesta no quedó aquí, ya viene de antes cuando tanto LeBron James como su compañero Kyrie Irving portaron las camisetas con la leyenda ‘I can’t breathe’ en apoyo a Eric Garner después de que falleciera en un arresto. La NBA prohíbe cualquier tipo de manifestación política o social en la indumentaria de juego o de calentamiento, aquella noche la norma quedó en el cajón y ambos jugadores pagaron la multa con mucho orgullo.

Mención a parte merece el caso de Dwyane Wade, quien perdió a su prima en un tiroteo en Chicago mientras acudía al colegio con su bebé. El propio Wade ha hablado alto y claro sobre el tema y apuesta por una reacción tan contundente como pacífica, ejerciendo de líder del movimiento. Lo dejó claro en aquella entrevista con la ABC pero también con hechos, como la iniciativa de hacer una ruta en bicicleta con ciudadanos de a pie y las fuerzas del orden.

También tres de los jugadores más importantes de los Warriors mostraron recientemente su apoyo al gesto de Colin Kaepernick. Kevin Durant, Stephen Curry y Draymond Green se manifestaban de manera independiente y en distintos lugares, no veían un insulto a la bandera en la acción de arrodillarse ante el himno.

El ‘riesgo’ de que este tipo de protestas sucedan en la NBA es muy elevado, con la consecuente repercusión que tiene la liga de baloncesto en los Estados Unidos y también en el resto del planeta. Obviamente, pasaría de ser una polémica nacional a tener un altavoz que alcance a todo el panorama internacional.

Queda por lo tanto esperar, para conocer qué feedback existe entre las dos instituciones fuertes del baloncesto profesional norteamericano y los propios jugadores. Las próximas semanas son claves. Los organismos apelan por una protesta conjunta, respetando los iconos del país: himno y bandera. Los jugadores, en algunos casos, están decididos a hacer el mayor ruido posible. El problema es inevitable para la NBA.