Sergio Llull

Tan solo dos días después de cerrar su serie de cuartos de final contra el UCAM Murcia, no estaba el Real Madrid para excesos. Pero incluso aletargado y espeso durante muchos minutos, el equipo madridista se llevó el primer punto de la semifinal frente al Valencia Basket por 25 puntos (82-57). Pragmatismo insuperable.

El Valencia llegaba más descansado y con el recuerdo de los dos grandes partidos que hizo frente a los merengues en liga regular: victoria clara en el primero y derrota en el segundo solo por una canasta milagrosa de Sergio Llull desde veinte metros. El primer cuarto fue una continuación de aquellas demostraciones, con los taronja controlando ritmo de juego y marcador. Luego, fundido a negro y monólogo madridista.

Los de Pedro Martínez hicieron un horroroso 2 de 16 en tiros de campo en el segundo cuarto (y 3 de 6 en tiros libres), desaprovechando todas sus segundas opciones y perdonando al Madrid sus numerosas pérdidas. Los blancos aceptaron el regalo.

Un parcial 13-1 (de 16-24 a 29-25) justo antes del descanso volteó el marcador y le dio al vigente campeón la confianza necesaria para el resto del partido. Si hasta Jeff Taylor clavó dos triples seguidos…

Un pequeño amago de revolución en el tercer cuarto (36-37) provocó una auténtica avalancha de juego: parcial 10-1 (de 41-41 a 51-42) seguido de otro 13-0 (de 51-44 a 64-44) casi sin solución de continuidad. Y en una tarde-noche que se le planteaba complicada, el Real Madrid se terminó dando un homenaje.

El Valencia lo intentó, pero muy poco. Seguramente ha sido el partido importante más plácido que ha tenido el Real Madrid en toda la temporada.