¿Se imaginan un formato de televisión en el que una estrella del deporte, una vez retirada, muestre sus peripecias en la Universidad mientras acude a clase, juega con sus jóvenes amigos en la cafetería, convive en una residencia de estudiantes y trata de licenciarse? No se lo pregunten más, todos a los que se les plantea esta pregunta tienen claro que el show funcionaría con garantías a nivel de audiencia. Puede que no lo veamos nunca, pero durante esta semana se ha encendido la esperanza de que todo se materialice y además con una de las mayores estrellas de la NBA de las últimas décadas…

En el año 2013 Kevin Garnett ya pensaba en retirarse, era  su etapa final en los Celtics y no veía mayor recorrido a su trayectoria. Por suerte para el baloncesto apareció la figura de Paul Pierce, amigo personal con el que había logrado ganar un anillo en el TD Garden. Su carrera no llegó al final porque logró convencerle para aceptar un traspaso a Brooklyn Nets junto a él. Tendríamos un mínimo de dos años más de baloncesto del gigante de Grenville, pero hasta hoy no hemos sabido lo que perdimos a cambio.

Lo positiva que fue esta decisión para el deporte, tuvo proporcionalmente su lado negativo de cara al mundo del espectáculo. Y es que después de cuatro años nos acabamos de enterar de lo que pasaba por la cabeza de Garnett en aquel entonces. A las puertas del adiós deportivo, eran muchas las ideas que rondaban su mente para un futuro próximo. Ahora ha llegado el momento de conocer una de aquellas fabulosas ideas y soñar con que alguien pueda ponerla en marcha.

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Todo surge en un viaje a China, en pleno vuelo se sentó junto a una persona importante dentro de la televisión norteamericana, su nombre era Stephen Espinoza, un alto directivo de la productora ‘Showtime Sports’. Tras una charla, el entonces jugador de Boston lanzó su brillante propuesta: “¿Y si hiciéramos un programa sobre mi en la Universidad?”. Era una espina clavada en su vida, y es que dio el salto a la NBA directamente desde el Instituto, jamás pisó un aula desde entonces. La mezcla era explosiva, un tipo archiconocido en los Estados Unidos que acudía con 37 años a los estudios superiores, viviendo en una residencia y recuperando una parte de su vida que nunca pudo tener.

El periodista Chris Mannix contó esta anécdota en su podcast “The Vertical”, y aprovechó para preguntarle a un joven que ha compartido recientemente vestuario con Garnett en Minnesota como Zach LaVine. Al joven talento de los Timberwolves le pareció una gran idea siempre que las cámaras le siguieran, “si lograran hacerlo sin censura sería el mejor programa de televisión de la historia”. Que levante la mano quien no piense como el bueno de Zach…

Automáticamente vienen a la cabeza los nombres de grandes productoras de entretenimiento en televisión como HBO o la propia Showtime. Ambas podrían conseguir que se hiciera realidad el mejor reality jamás creado, sobre todo después de que la noticia se haya vuelto viral y los aficionados hayan pedido masivamente que alguien lo produzca para poder divertirse con ello.

Sólo el paso del tiempo nos puede resolver el enigma de si Kevin Garnett, a sus cuarenta años, podrá vivir una experiencia universitaria. Pero lo que realmente importa a día de hoy a todos los aficionados de la NBA es si, en caso afirmativo, podremos además verlo de manera subjetiva. ¿Se encontrará con fuerzas como para compartirlo a través de las cámaras? Quizás alguien debería hacer una llamada a su esposa, Brandi Padilla, nadie como ella para convencerle.