Fue la jugada del partido, el reflejo icónico de un partido dominado de principio a fin por el Real Madrid. Anthony Randolph adivinó perfectamente las intenciones de Joey Dorsey a la hora de atacar el aro y apareció con su mano izquierda para frenarle en seco. Lo cierto es que después la jugada acabó en canasta, pero nadie lo recordará. este viernes 18 de noviembre se recordará como el día en que Randolph puso uno de los mejores tapones de la historia de la Euroliga.