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Desde que el pasado mes de diciembre, cuando José Luis Sáez fue acusado por prácticas corruptas en el desempeño de sus funciones como presidente de la Federación Española de Baloncesto, no se le había vuelto a ver públicamente. Apenas una tímida reaparición en febrero tras finalizar sus dos meses de baja médica, justo cuando solicitó al CSD el adelanto de elecciones. Esa era la última imagen que se tenía de Sáez.

Después del expediente del TAD, la auditoría a la FEB y las elecciones con Jorge Garbajosa como nuevo presidente, ha sido en Río de Janeiro, con motivo de la disputa de los cuartos de final del cuadro femenino, cuando se le ha vuelto a ver. Jugaban ‘sus chicas’, siempre las ha apoyado e incluso en la concentración ha acudido en alguna ocasión para saludarlas y dirigirlas unas palabras.

Lo extraño de su reaparición en Brasil ha sido su compañía en la grada. Miguel Cardenal, ejerciendo como máximo responsable del Consejo Superior de Deportes, se sentaba junto a él. Era el mismo que le acusó de ‘corrupto’ y ordenó la auditoría. Por lo visto se mantiene su amistad, la misma que se vio en cada evento en el que la FEB le invitó durante los últimos años.

Junto a ellos, el nuevo presidente, Jorge Garbajosa, con un asiento vacío de por medio. Fue etiquetado durante su campaña en las elecciones de la FEB como la línea continuísta de Sáez, desde luego si quería quitarse de encima esa etiqueta no ha elegido el mejor camino dejándose fotografiar en la grada junto a su predecesor.

Se justifica la presencia de José Luis Sáez en Río de Janeiro por la celebración del Board de la FIBA del que él forma parte.

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