Robamos unos minutos a Juancho Hernangómez después de su partidazo ante Miami Heat en la Liga de Verano de Las Vegas (14 puntos, 12 rebotes, 5 asistencias y 2 robos). Son ya tres encuentros con los Nuggets y se mantiene con mucho protagonismo y respondiendo en la cancha. Todos le observan desde la grada, es uno de los hombres a seguir y no está defraudando. Se le nota feliz, sonríe casi constantemente. Sólo los minutos en los que salta al parqué le hacen cambiar su expresión.

Está absolutamente integrado y adaptado a esta burbuja que le muestra cómo es la vida americana. Una simple muestra, pero le gusta. Para él sería una gran noticia escuchar después de la Summer League que se queda en Denver: “La verdad es que me encantaría quedarme. Siempre lo he dicho porque esto es una nueva experiencia. Yo creo que es lo mejor para mi”. La posibilidad de que Michael Malone considere que es mejor que siga formandose en el viejo continente existe, pero no lo considera un obstáculo: “No tengo ningún problema en ir a Europa a probar nuevas cosas, nuevos objetivos y sobre todo seguir mejorando como jugador y como persona, que es lo que verdaderamente importa”.

Una experiencia inolvidable que está aprovechando al máximo. “Es algo increíble, otro tipo de baloncesto, una nueva vida”. En esta felicidad tiene mucho que ver una persona que apareció por sorpresa y está haciendo que las cosas sean más fáciles, más llevaderas. Se trata de Jordi Fernández, nuevo técnico ayudante en los Nuggets (se sentará en primera fila). “Jordi y yo estamos haciendo mucha vida juntos. Tengo una química increíble con él. Me ha ayudado en todo desde que llegó. Para mi fue una sorpresa. Es un gran tipo con muy buen corazón y estoy muy agradecido”.

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La Summer League es una especie de ‘mercado de productos’ llevado al baloncesto. Todos los jugadores buscan una oportunidad en la pista, algunos con mayor desesperación que otros, pero oportunidad al fin y al cabo. Muchos se benefician de estos diez días de baloncesto para conseguir un contrato profesional después de la universidad o incluso viniendo desde Europa. Juancho juega tranquilo en ese sentido. Su situación es buena respecto a su franquicia: “No soy yo el que me tengo que tirar 25 tiros, yo estoy cumpliendo mi rol reboteando y defendiendo, me tiro las que tengo, voy duro y creo que lo estoy cumpliendo”.

Seguramente una de las charlas que más le tranquilizó y le hizo ganar confianza fue la que mantuvo con el jefe del vestuario. Michael Malone le ganó desde el minuto uno: “Es un entrenador genial, desde el primer momento me ha agradecido estar con ellos. Han apostado muy fuerte por mí y estoy muy contento de estar con ellos”. Es cierto que los Nuggets no funcionan igual que otros equipos. Ser una franquicia más pequeña la hace diferente, no está sobredimensionada. Todo es más cercano, los directivos rápidamente se convierten en familia: “Es una franquicia muy familiar y he notado que soy muy bien acogido. Estoy supercontento”.

Se aprecia claramente la evolución de Juancho sobre el parqué del Thomas & Mack Center de la Universidad de Nevada Las Vegas. Tras tres partidos se le va notando más adaptado a la manera de jugar en Estados Unidos: “Cada vez estoy más cómodo, estoy tratando de equilibrar mi juego a este nivel, es muy diferente y cuesta un poco al principio. Lo único que intento es jugar con energía, poner todo lo que me han dado mi madre y mi padre en la cancha y es lo que estoy haciendo”. Las referencias a la familia no dejan de brotar si pasas un rato con Juancho Hernangómez, orgulloso de sus padres y también de su hermano, con quien quizás le toque ‘pegarse’ en el Pepsi Center o el Madison Square Garden: “Siempre lo hemos hablado desde que éramos pequeños. Nos decíamos aquello de imagínate que jugamos en la NBA. Es un sueño muy difícil de cumplir”.

Pese a que ya estén en la órbita de la NBA, los dos hermanos tienen muy claro cuál es el camino, están bien asesorados. “Tenemos que seguir con los pies en el suelo porque Willy ya ha firmado su contrato pero no es seguro que juegue; tiene que seguir currando, hacer una buena olimpiada y aprovechar lo que entrene con Pau (Gasol), que es una clase magistral”. Desconozco si es lema de los Hernangómez o tomó como referente a Luis Aragonés, pero repite mucho eso de “todavía queda mucho camino, hay que seguir, seguir y seguir”. ¡Pues que siga!

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