Lo volvió a hacer. Kevin Durant sentenció con un triple incontestable a 49.8 segundos para el bocinazo final desde exactamente la misma posición en la que anotó hace un año otra canasta decisiva, también en el tercer encuentro de Las Finales.

La actuación de la estrella de Golden State fue brillante, con una anotación constante y que llegó hasta los 43 puntos, combinados con 13 rebotes, era un nuevo doble-doble. Fue su mejor anotación en unos Playoffs.

Pese al triunfo final de los Warriors, la iniciativa fue desde el primer minuto de unos Cavs muy mejorados, pero que volvieron a caer en los mismos errores en momentos concretos: falta de lectura de juego ofensivo, relajación defensiva y demasiada dependencia del acierto de LeBron James. La buena noticia parecía llegar a través de la actuación de Rodney Hood, quien terminaría con 15 puntos y aportó su grano de arena a la defensa local.

Andre Iguodala fue la buena noticia de Golden State justo antes del partido, volvía a estar disponible para Steve Kerr después de superar su lesión. Sus minutos en pista se notaron, como siempre, con una intensidad y eficacia defensivas que anuló por momentos la ofensiva de Cleveland.