La temporada pasada hubo muchos tiros sobre la bocina que fueron decisivos, pero ninguno como el triple de Kyrie Irving en el séptimo partido de las Finales. Una canasta con menos de un minuto por jugarse, con el empate a 89 en el marcador y con Stephen Curry defendiéndole, casi nada. “Mi vida ha cambiado completamente. En el sentido en que estás esperando la aprobación de todos. Ser considerado uno de los mejores jugadores de la liga al máximo nivel. En ese sentido ha cambiado, tan solo intentaba ganarme el respeto de todos“, explicó el jugador de los Cleveland Cavaliers a Joe Vardon, de cleveland.com.