Un equipo de leyenda ejerciendo su actual dinastía, así podríamos definir a estos Warriors que vuelven a proclamarse campeones de la NBA por tercera vez en cuatro años y por segundo año consecutivo. Aquellos Celtics de Larry Bird, los inolvidables Lakers del Showtime y los imborrables Bulls de Michael Jordan… no está mal el club en el que entra Golden State con tres jugadores determinantes como Stephen Curry, Klay Thompson y el MVP Kevin Durant.

Ha sido un 4-0 contundente, resultado global que no se daba desde el año 2007 con misma víctima pero diferente campeón, por entonces fueron los Spurs quienes dejaban a LeBron sin su ansiado cetro.

Era un día triste en Cleveland, sin capacidad de reacción y rendidos ante la superioridad evidente de Golden State. Kevin Durant y Stephen Curry volvieron a demostrar su mejor versión con 37 y 20 puntos respectivamente.

De nuevo fue el tercer periodo el que marcó las diferencias más grandes del choque situando el luminoso en -21, una distancia insalvable para un equipo ya sin alma y sin margen de reacción. El resultado final, un 85-108 desolador para un proyecto, el de la franquicia de Ohio, que debe recapacitar y reconstruirse, veremos si de la mano o no de LeBron James, quien puede pertenecer a la agencia libre desde el 1 de julio.