Baloncesto Fuenlabrada

Con bastante frecuencia escuchamos el discurso de equipos disfuncionales que justifican su mal rendimiento por la falta de acoplamiento de sus jugadores. “La plantilla es nueva”, “no se conocen”, “es la primera vez que juegan en la liga”, etc. Uno tiende a aceptar esas explicaciones porque parecen bastante razonables, pero luego miras al Baloncesto Fuenlabrada y te preguntas si no son solo excusas.

En el actual Fuenla, sexto en la clasificación de la ACB con diez victorias, solo repite un jugador de la temporada pasada: Rolands Smits. Y aparte de Chema González e Ivan Paunic, ninguno había vestido la camiseta del club madrileño jamás. Tres (Wear, Sobin y Scott) incluso ni habían pisado la ACB. Y a pesar de partir de cero con esa plantilla tan heterogénea –seis nacionalidades distintas–, con un cuerpo técnico nuevo, con cambio de entrenador forzado tras la marcha de Zan Tabak al Maccabi, el Fuenla consiguió acabar la primera vuelta con balance positivo (9-8) y clasificándose para la Copa del Rey. ¿Dónde está el truco?

“Esta es la verdadera definición de equipo”, explica a EJDN su base titular Jonathan Tabu. “No importa el presupuesto del club, no importa de dónde venimos cada uno ni cuánto talento tenemos. El objetivo era demostrar que somos un equipo. Y hasta ahora lo estamos haciendo”.

“Yo estoy disfrutando. No sé muy bien qué es lo que ha ocurrido para que un equipo de, a priori, nuestra capacidad, de luchar para no descender, esté metido en la Copa y sextos. Hoy he hecho una foto a la clasificación para recordarlo”, confesaba Jota Cuspinera el pasado domingo en Tirando a Fallar.

Cuspinera, que se estrena como primer entrenador ACB, también se maravilla con esa curiosa y extraordinaria alquimia que se ha producido en su vestuario, ese que retumba con los acordes de ‘Mi gran noche’ de Raphael tras cada victoria. “Te puedo decir que es una de las plantillas con las que mejor he entrenador en toda mi vida. Llevo cinco meses con ellos y solo recuerdo un día que salí diciendo: ‘vaya mierda de entrenamiento’. Luego, entre ellos se llevan muy bien, no hay malos rollos y las cosas han funcionado desde el principio. Estamos en el momento en que el trabajo y un buen estado de ánimo hace que nos creamos mejores de lo que creo que somos. Y cuando te crees mejor de lo que eres obtienes resultados extraordinarios.

Tras conseguir el billete copero –será su segunda participación en quince temporadas– con una canasta ganadora de Marko Popovic en Zaragoza, el Baloncesto Fuenlabrada arrancó la segunda vuelta derrotando a un equipo de su teórica liga, el Gipuzkoa Basket. No el triunfo más brillante pero sí se mostraron suficientemente sólidos en los momentos delicados. “Después de lo de Zaragoza el equipo estaba como en una nube. Pero no podemos relajarnos, no podemos dejar de trabajar. Todavía tenemos que conseguir más victorias”, avisa Tabu.

“El objetivo es demostrar que no nos conformamos, que no estamos satisfechos con entrar en la Copa del Rey. Todavía queda la segunda mitad de la temporada y queremos arrastrar el buen momento de juego”, nos confirma su compañero David Wear.

Hasta dónde llegará este Fuenlabrada todavía está por ver. ¿Mi pronóstico? Que Raphael seguirá estando de moda en el sur de Madrid.