Salvo un giro inesperado parece que Chris Bosh no jugará finalmente este año, al menos en Miami. Al margen de la polémica y compleja situación que atraviesa el ala-pívot texano con su franquicia a causa de su enfermedad, su desaparición de las pistas supone un final definitivo al gran Big-Three que formaron conjuntamente él mismo, junto a LeBron James y Dwyane Wade.

Carpetazo a una etapa que marcó la NBA con un dominio claro en la pista y la consecución de dos títulos. Todos se han marchado ya, lo de LeBron ya se ha digerido en el sur de la Florida, pero el adiós inesperado de Wade para regresar a su Chicago natal ha dolido entre los más incondicionales. La enfermedad de Bosh ha terminado con los famosos ‘Beatles’. Él mismo se ponía nostálgico al recordar una etapa que no hace tanto tiempo estaba en su máximo rendimiento, lo comentaba en el documental ‘Rebuilt’ que cuenta en primera persona su proceso de recuperación: “Teníamos a LeBron, a Wade. Te das cuenta ahora de lo especial que fue. Por entonces comíamos juntos, entrenábamos juntos, jugábamos juntos siempre. Ya no lo tenemos más, estoy tropezando. Fue hace sólo unos pocos años, ni eso, fue hace dos años cuando estábamos peleando por el campeonato. Todos se han ido”.

Hubo química, aquellos Heat se encendieron rápido, hicieron historia con dos títulos consecutivos y dominaron la era que les correspondió completamente. Pat Riley es la persona que el común de los aficionados señala con el dedo por dejar escapar a LeBron James y Dwyane Wade. Ambos discutieron sus contratos con altas aspiraciones, lo hacían en el momento más alto, cuando el anillo ya relucía en sus dedos.

En el primer caso podía esperarse su adiós por el siempre presumible regreso a Cleveland, pero la aún reciente salida de Wade ha roto en dos a los aficionados de Miami, porque si había un jugador icónico y que ya había demostrado ser capaz de ser un ‘one-man club’, ese era Wade.

Quizás en el futuro vuelvan a encontrarse en Miami, parece claro que sus dorsales serán retirados y el American Airlines Arena les brindará un último adiós deportivo, una última ovación. Los de Biscayne Boulevard son aficionados agradecidos y capaces de reconocer lo que los tres juntos alcanzaron, sin tener en cuenta cómo y por qué se marcharon de los Heat. Buena muestra de ello es que Shaquille O’Neal, también campeón con en aquella ‘plaza’, verá retirado su dorsal en los próximos meses.

Fue una etapa increíble, marcada por la superioridad, la química y la cercanía entre los miembros de aquel grupo humano, algo impresionante y que no muy a menudo se ve en la NBA. También queda claro algo, fue una etapa que ya terminó definitivamente.