Ya hemos ‘quemado’ una parte importante de la temporada regular en la NBA y podemos empezar a sacar las primeras conclusiones de los diferentes proyectos, sobre todo de aquellos que han puesto sus primeros cimientos este pasado verano, con nuevas transacciones y técnicos. Uno de estos casos es el de Orlando Magic, un equipo que partía de un punto de salida fuera del radar de favoritos, de hecho, se etiquetaba a los de Florida como una de esas franquicias que apenas alcanzarían los puestos de Playoffs. El paso del tiempo ha terminado por demostrarnos que el proyecto de Frank Vogel tiene recorrido, incluso en este primer año. La tensión, la implicación y el sacrificio se han convertido en elementos fundamentales para comprender su juego.

Orlando ha logrado, en definitiva, crear una identidad propia, y pasa por la versión defensiva de su juego. Han conseguido, después de 21 partidos, situarse entre las mejores defensas de la liga. Algo especialmente meritorio si tenemos en cuenta que las cosas no iban tan bien hace poco. A finales de octubre y primeros de noviembre los puntos resultaban sencillos de conseguir en su canasta, pero la idea se ha ido asentando y consolidando. No hace falta irse muy lejos, el pasado 15 de noviembre, los Magic aparecían en la posición número 24 en eficiencia defensiva.

La mejoría fue llegando con la implicación de los jugadores como un bloque, las últimas tres semanas han sido brillantes, mejorando los registros defensivos hasta ser la tercera mejor plantilla de la competición al respecto. Promedian 100.8 puntos recibidos por partido cada 100 posesiones, tan sólo superados en el rating defensivo por Los Angeles Clippers y Atlanta Hawks. Además, han conseguido dejar a diez de sus últimos once rivales por debajo de los 100 puntos.

Si queremos verlo reflejado en un rival directo, podemos observar los dos partidos que los chicos de Frank Vogel han disputado en este curso ante los Pistons. El pasado 28 de octubre Detroit dominó por completo, venció por un contundente 108-92. Este domingo se repitió el duelo, y el resultado fue muy diferente, Orlando ganaba 98-92 y dejaba a su rival en un 37% de acierto en tiros de campo. No era más que el reflejo de un trabajo bien hecho.

Esa mejoría cuenta con un líder en la plantilla, el internacional español Serge Ibaka ha cambiado de rol en esta nueva temporada con el cambio de camiseta. De ‘ayudante’ de Russell Westbrook y Kevin Durant en Oklahoma City Thunder, ahora es el referente. De sobra es conocida su capacidad para intimidar en su aro, el equipo promedia 5.8 tapones por encuentro, la quinta mejor marca de la liga. Y él, personalmente, ha mejorado en casi todo. Anota más que en los últimos años (14.8 puntos), ha mejorado su efectividad en el tiro exterior con especial mención para los triples, en los que alcanza un 40.9% de acierto, y mantiene sus números en rebotes (6.7) y tapones (1.85). ¡Brillante y clave para comprender la mejoría de los Magic!

Pese a todo, el equipo de la ciudad de la fantasía todavía no ocupa un espacio de Playoffs en la igualadísima Conferencia Este, está a dos triunfos de ese objetivo y lo tiene a tiro. La mejoría es evidente en rendimiento y resultados pero de momento no conlleva recompensa.