A Sergio Llull le gustan los finales apretados, ya hemos visto que cuanta más presión tiene encima, mejor responde. Así sucedió en la Copa del Rey de Málaga hace dos años cuando decidió la final con un triple sobre la bocina. Contra el Valencia Basket, aunque las circunstancias no eran las mismas, se parecían.

Los ‘taronja’ contaban con un balance perfecto (10-0) en la Fonteta en Liga Regular que se ha visto empañado por la visita del conjunto blanco. El Real Madrid fue por detrás durante todo el encuentro y por su parte los valencianos, aupados por su público, llegaron a conseguir rentas de hasta diez puntos. En el tramo final, el Valencia dilapidó su ventaja, pero todo hacía indicar que tenían la situación bajo control.

Antoine Diot rompió el empate del marcador (92-92) con apenas segundos en el reloj. Felipe Reyes, resignado a perder, sacó de fondo a un Sergio Llull que todavía no había dicho la última palabra. El jugador de Mahón cogió la pelota, botó y no se lo pensó dos veces antes de lanzar a canasta desde su propio campo. El balón entró limpio entre exclamaciones de sorpresa del público valenciano y las miradas atónitas de los jugadores de Pedro Martínez.

Una vez superada la euforia tras el triunfo, el jugador explicaba que “estos tiros siempre son churros, desde muy lejos, se acaba el tiempo, se ha de tirar rápido. Entra una de cada mil“. Llull bromeaba diciendo que hoy había vuelto “a tener ese pelín de suerte” y añadía que en Valencia no le tendrán demasiado cariño después de esa canasta.

Pablo Laso también alabó el coraje de su pupilo para hacer ese último lanzamiento y comentó que le parecía mejor que el de Stephen Curry contra los Oklahoma City Thunder. “Todos los telediarios hablan de la canasta de Stephen Curry pero yo creo que esta es mejor. Ha sido un canastón, no puedo decir otra cosa“, declaraba en rueda de prensa.