Ha tenido que pasar el tiempo para darnos cuenta de que lo mejor del partido de las estrellas del pasado All Star de la NBA no sucedió en la pista, sino en las interioridades del Smothie King Center. Mientras los mejores 24 jugadores de la liga mostraban sus habilidades en un encuentro sin misterio y aburrido, los directivos de las diferentes franquicias trataban de cerrar acuerdos con traspasos de jugadores que pudieran salir adelante antes de que se cierre el mercado el próximo 23 de febrero a las tres de la tarde (horario del Este).

En el caso que nos ocupa, el pase de DeMarcus Cousins a Nueva Orleans, resalta aún más curiosidades, como que por ejemplo en ese mismo duelo de las estrellas estaba compartiendo pista y equipo con alguien que tras el bocinazo final sería ya nuevo compañero suyo: Anthony Davis. La estrella de los Pelicans logró el galardón de MVP del partido batiendo el récord de anotación, fue felicitado por ello, pero también por la llegada de Cousins, y es que con su incorporación la franquicia de Luisiana puede adquirir otra dimensión, la de tratar de alcanzar los Playoffs, que están actualmente a tan sólo dos victorias de diferencia. ¿Qué puede suceder después? Seguramente a Golden State Warriors no les habrá hecho mucha gracia que un posible primer cruce sea ante esta magnífica dupla interior.

El intercambio se realiza a cambio de Buddy Hield y las dos elecciones del próximo draft de 2017, más los nombres de Tyreke Evans y Langston Galloway. Para cuadrar los registros salariales de ambos equipos fue necesario incluir también al israelí Omri Casspi en la operación, también aterrizará en Nueva Orleans.

No hace falta ser un experto en el baloncesto norteamericano para saber que no ha sido una gran operación para Sacramento Kings, pierden a su jugador franquicia, quitándose de encima sus interminables polémicas pero también su innegable calidad. Boggie Cousins no deja a nadie indiferente, o lo amas o lo odias. Lo cierto es que aterriza bien fuerte en su nuevo equipo porque durante su estancia en Nueva Orleans por motivo del All Star Weekend aprovechó la atención a los medios de comunicación para expresar su felicidad por estar en una ciudad que le encanta.

Razones para pensar que la operación es negativa para los Kings sobran, pero una muy evidente es que refuerzan a un rival directo por entrar en Playoffs como son los Pelicans, una pequeña alteración de la competición que el tiempo se encargará de dar dimensión. Pero la apuesta de los Pelicans va más allá de la presente temporada, y es que desde hace años se piensa en construir una plantilla de calidad en torno a la figura de Anthony Davis. Ya ha quedado claro que es capaz de asumir responsabilidades en un equipo débil, ahora habrá que ver si con más calidad a su alrededor puede también dar el ‘do de pecho’.

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La curiosidad de todo esto es que ambos proceden del mismo baloncesto universitario, los dos estuvieron a las órdenes de John Calipari pero en momentos diferentes. Primero fue Cousins quien vistió la camiseta de Kentucky en el curso 2009/2010, después Davis lideró aquel equipo mágico que en el año 2012 levantó el título de la NCAA. Seguramente será el propio Calipari quien esté ansioso por verles jugar juntos. Es quien mejor les conoce por separado. Años después su deseo de que hubieran estado más de un curso en la Universidad se cumple, al fin compartirán pista con la misma camiseta, lástima que no haya sido la de los Wildcats. Sólo pudieron ponérsela juntos en una ocasión con motivo de un encuentro benéfico de antiguos jugadores en favor de la fundación de John Calipari.

Entre los directivos que hornearon la operación en las zonas VIP del Smothie King Center encontramos al director de operaciones de Sacramento, un ídolo como Vlade Divac. Él mismo hacía entrega a DeMarcus Cousins de la camiseta del All Star, una ceremonia habitual en todos los equipos cuando juegan su último partido como locales antes de la gran fecha, un reconocido homenaje al jugador por haber entrado entre los mejores de la liga. ¿Estaría en la cabeza del dirigente el traspaso ya cuando le entregó aquella camiseta de la Conferencia Oeste con el número quince a la espalda? Seguramente sí, una especie de actuación obligada, una buena despedida de la afición californiana de manera encubierta. Si echamos la vista atrás podemos descubrir que el proyecto del equipo no es muy estable o al menos ha tenido un giro de 180 grados, el propio Divac manifestaba en mayo de 2015 que Cousins era intransferible y el jugador en torno al que iban a construir el equipo”.

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“Era el momento de cambiar y decidí que era la mejor dirección a tomar para la organización. Llega una de las generaciones más fuertes de la última década en el próximo Draft de 2017 y este traspaso nos permite construir la profundidad necesaria para una plantilla de talento y con margen de mejora. Seguiremos haciendo un equipo que permita que la ciudad de Sacramento lo mire con orgullo”. Eran las palabras de Vlade Divac ante los medios de comunicación después de confirmar la operación. No sabemos todavía la conformidad de los aficionados, que no ven a su equipo en Playoffs desde el año 2006 y que contaban con DeMarcus Cousins como un seguro estadístico en la parcela individual con un promedio de 27.8 puntos y 10.7 rebotes en la presente temporada.