Son ya varios años apostando por jóvenes talentos para formar un equipo competitivo a medio o largo plazo, pero este grupo de jugadores con proyección que forman hoy en día un bloque importante en los Lakers, comienzan un capítulo transcendental en esta andadura. Comienza el año uno después de Kobe.

Adiós a las megaestrellas, al brillo despampanante de épocas no tan pasadas, y sobre todo punto y final a tener un mito de la historia del baloncesto dentro del vestuario. Los Lakers están comenzando una nueva temporada sin Kobe Bryant. El oro y púrpura tendrá que seleccionar un nuevo líder, una nueva estrella que se una al ‘Star-System’ de la mejor liga del mundo, una nueva cara que represente algo tan grande como es la franquicia angelina. Muchos piensan que D’Angelo Russell es el jugador indicado para ello, otros apuestan por un recién llegado como Brandon Ingram. En cualquier caso es un proceso largo y ninguno de los dos será esa estrella en la presente temporada.

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El equipo de Luke Walton posee una mezcla entre jóvenes y veteranos contrastados, es la fórmula elegida para renacer, para tratar de que los más experimentados enseñen a los que cuentan con menos kilómetros de rodaje. Y en esa fórmula hay prisas, como las hay en todos los equipos grandes. Da igual si los Lakers han sido de lo peor de la NBA en los últimos cursos, las victorias tienen que llegar, la paciencia existe pero la ansiedad también. ¿Cuál sería un objetivo justo para exigir a este grupo a estas alturas de proyecto? Es una pregunta que le corresponde responder a Mitch Kupchak como manager general, pero que a juzgar por lo que hemos podido ver hasta el momento podría corresponder a competir por uno de los puestos bajos de Playoffs en el Oeste. Sólo así se ejercería un giro de timón lo suficientemente potente como para ser tomados en serio. Son demasiados fracasos, uno tras otro, y en la ciudad de Los Ángeles no se conforman con ver ganar partidos, quieren ver dinastías como las hubo en épocas anteriores con Kareem Abdul-Jabbar, Magic Johnson, Shaquille O’Neal y el propio Kobe Bryant.

Luke Walton asume la responsabilidad. Aún no sabemos si el hecho de que no esté la mama negra será favorable o perjudicial. Lo cierto es que si Byron Scott no logró acercarse a un puesto de Playoffs con bv haciendo números dignos, ¿por qué lo iban a conseguir ahora y con un técnico novato? Todo depende del vacío que quede en el vestuario, de cómo cada uno asume su rol y de si las cosas van funcionando.

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A favor del regreso de los Lakers a un baloncesto digno podemos decir que lo que propone Walton es atractivo, dinámico y rápido. Echando la vista atrás, este equipo no hace nada atractivo ni productivo en ataque desde que se marchara Phil Jackson, el adiós definitivo del maestro Zen fue una herida de muerte que ya marcha por su quinto año de sutura. Ni Mike Brown, ni Mike D’Antoni, ni Byron Scott sacaron nada desde el banquillo más allá de un juego enfocado en un Kobe Bryant a la baja.

De todos ellos, Luke Walton tiene mejor pinta. Sólo el hecho de ser joven y conocer la casa le da puntos a favor. Que haya sido el entrenador ayudante de los mejores Golden State Warriors de la historia también ayuda, no será muy diferente lo que trate de hacer con los angelinos respecto a lo visto en la bahía de Oakland. Este equipo, por lo visto hasta el momento, es capaz de ocupar bien los espacios, circular la pelota y asignar a cada jugador responsabilidades para cumplir. Ese aire a ‘Warriors’ invita a pensar en positivo, pero que ningún eufórico espere verles ganar 73 partidos en esta temporada.

Si las lesiones respetan y la química dentro del vestuario es buena parece que la treintena de victorias debería llegar por sí sola. Cuánto mejoren esa cifra hará que el destino final sea más ambicioso. Irse más allá de los cincuenta triunfos parece una quimera.

Para ello hay tres objetivos marcados por el cuerpo técnico. El primero es que se asimile un nuevo sistema de juego y una rutina de trabajo diferente, más exigente. El segundo es que todos los que repiten año aprendan a jugar sin Kobe Bryant, una sombra tan alargada como lo sigue siendo hoy en día la de Phil Jackson. Por último, ganar partidos claves es muy importante, y no en el tramo final de la temporada regular, sino ser capaces de doblegar a conjuntos favoritos para el título en encuentros con mucho en juego. Esto sería un aspecto muy importante para demostrar que el objetivo a medio y largo plazo es estar entre los mejores.

Los Lakers, esa franquicia tan peculiar, con una camiseta que todos quieren vestir pero que no todos pueden portar. Renovarse o morir, con un lavado tan importante de cara será necesaria la paciencia, esa que no abunda por las laderas de Hollywood. El encargado de darle a todo la vuelta será un Luke Walton que ya vivió como jugador lo que ahora afronta amo técnico, tratar de dar luz donde abundan las eternas sombras de Phil Jackson y Kobe Bryant.

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