Aquello de que en la NBA no se cambia mucho de entrenador y la paciencia es lo habitual en los despachos es una afirmación que pertenece ya a otra época pasada. No es casualidad que hasta once de los treinta equipos de la liga estrenen jefe en el vestuario, ha sido un verano movido, los otros 19 pueden considerarse ‘privilegiados’. No piensen que el perfil de los equipos que cambiaron de batuta pertenece a malos conjuntos, muchos de los que están de estreno jugarán a buen seguro Playoffs en el mes de abril. Otros por contra, tomarán el control en plantillas con tanto talento como juventud, la paciencia estará más de su lado.

Ningún debut es igual que otro, la ansiedad de la plantilla, la historia de la franquicia, los años ‘de sequía’… todo condiciona mucho la presión que cada uno tendrá a la hora de dirigir. Hoy vamos a centrarnos en los tres entrenadores que, pese a su contrastada trayectoria o reputación, deberán hacerse con los retos más complicados. Sus asientos en el banquillo podrían asemejarse con sillas eléctricas.

MIKE D’ANTONI. Houston Rockets

Su última experiencia en los banquillos no le avala, pero la etapa en los Suns fue tan especial que todavía sirve como cierta garantía. Después de gestionar un equipo como los Lakers, que orientaba su juego directamente para Kobe Bryant, se presume que en Houston sea James Harden quien asuma esa responsabilidad. Ofrecer un gran rendimiento se antoja como objetivo mínimo y que termine conjugándose con altas cotas en la postemporada. Deberá explicar bien qué quiere de cada uno de sus jugadores, sin Dwight Howard se siembra la duda de si el equipo perdió o ganó. Lo que menos juega a su favor es que la presión, en este caso, la tiene también Daryl Morey, el manager general.

FRANK VOGEL. Orlando Magic

Enésimo proyecto en Orlando estos últimos años. El entrenador llega e ilusiona, es de aquellos por los que todavía hay muchas esperanzas. Por un lado contará con un juego interior digno de envidiar con Serge Ibaka y Bismarck Biyombo, dos nuevas incorporaciones que ya han demostrado perfectamente en la liga que pueden marcar diferencias. Pierden una carta básica para cualquier partida (presente y futura), Víctor Oladipo entró en la operación del pívot internacional por España. En Orlando no se juega un partido de Playoffs desde hace seis años, y está siendo bien difícil acostumbrarse cuando lo que hubo justo antes fueron unas Finales de la NBA.

JEFF HORNACEK. New York Knicks

Decía José Manuel Calderón en su etapa en la Gran Manzana que jugar en los Knicks es como jugar un Clásico cada día. La repercusión de este equipo a nivel mediático es máxima, y la sequía de alegrías en el Madison Square Garden le juega a la altura. A esto hay que unirle que los últimos años han sido más vergonzantes que dignos, incluido desde que Phil Jackson se hiciera con los mandos de la nave, ni una sola edición de Playoffs. Parece que con él sí hay algo más de paciencia. Ahora hay que averiguar si la habrá con el nuevo inquilino del banquillo: Jeff Hornacek.

El mítico exjugador de los Jazz de Utah será el más vigilado además porque se ha gestionado un mercado de fichajes muy interesante desde las oficinas con las llegadas de Derrick Rose, Joakim Noah y Courtney Lee. A ellos hay que unirles hombres contrastados como el mismísimo Carmelo Anthony o el ilusionante Kristaps Porzingis.