Cleveland tendrá pronto un pabellón a la altura de su equipo de baloncesto, no es que el actual no de la talla, pero los planes de mejora son tan ambiciosos que va a hacer olvidar rápidamente el diseño presente. Un proyecto con un desembolso de 140 millones de dólares que modernice la casa de los Cavs desde el año 1994.

Un lavado de cara en su exterior y mejoras en su interior para que los aficionados se sientan más cómodos, además de poder acoger otro tipo de eventos de gran afluencia. El último gran acto que se celebró en el Quicken Loans Arena fue la Convención del Partido Republicano en julio, pero suelen organizarse cerca de 200 cada año.

La iniciativa coincide con la firma de un nuevo convenio por el que la franquicia de Ohio amplía el uso del recinto deportivo hasta el año 2034. Como parte de este acuerdo entran en juego las mejoras, que no serán un impedimento para que se celebren todos los encuentros de los Cavaliers durante los cerca de dos años que durará la reforma.

Una fachada de cristal y nuevas zonas para la venta de comida y bebida, son varios de los matices que compondrán el nuevo Quicken Loans Arena. Son requisitos necesarios para aumentar los ingresos ‘in-situ’ del pabellón, pero sobre todo para poder aspirar a organizar el All Star Weekend, algo que no sucede desde el año 1997.