La igualdad era máxima en el clásico de la costa Atlántica entre Boston Celtics y Detroit Pistons. A falta de tan solo diez segundos y con empate a 92 se la debían jugar los visitantes, apareció Al Horford para recoger el rebote tras fallo de un compañero y convertirlo. En la siguiente acción, los locales tuvieron un último tiro con algo menos de dos segundos, se encontraron con la mano del propio Horford, que taponó las aspiraciones de triunfo de los Pistons. Para cosas así firmaron el pasado verano al dominicano.