Willy Hernangómez es un novato en la NBA, ante los actuales rivales no sirven de nada aquellos años en la ACB defendiendo los colores del Real Madrid y el Baloncesto Sevilla. Seguramente, muchos aficionados piensan así, pero nada más lejos de la realidad. Esa experiencia de cuatro años en la profesionalidad de este deporte en España han sido el mejor paso previo para aterrizar con garantías en la mejor liga del mundo.

Su rol actualmente es el de hombre de rotación, es lo que hemos podido ver en los partidos amistosos de pretemporada (dos victorias en sendos compromisos). Es el encargado de dar descanso a Joakim Noah, un papel del que ya le habían hablado antes de firmar y que el de Las Rozas aceptó de buena gana, era una oportunidad única que no se podía dejar escapar con tan solo 22 años.

Pero el destino es caprichoso y a estas alturas ya ha querido que Hernangómez sepa lo que es saltar a la pista del Madison Square Garden como titular con los Knicks. Unos problemas físicos del francés Noah le hicieron ser de la partida, del mismo modo que Brandon Jennings también lo ha hecho en la posición del imputado Derrick Rose. Jeff Hornacek confía en él, y se ha visto en gestos como este. Willy ya ha demostrado en múltiples ocasiones que cuando la confianza del entrenador existe, sabe devolverla en forma de buen rendimiento, y así ha sido hasta ahora.

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Las sensaciones en sus minutos sobre el parqué no han podido ser mejores. En el último compromiso ante los Wizards de Washington, en el que saltó como titular, tan solo anotó dos puntos en sus 18 minutos, pero sorprendió por una capacidad que en Estados Unidos no conocían: su capacidad de pase había escapado a los informes de scouting.

La facilidad con la que encuentra a sus compañeros para regalarles una opción de anotar muy sencilla no pasó desapercibida para los técnicos, periodistas y aficionados que se dieron cita en el Madison Square Garden. Obviamente también influye que su compañero en el juego interior fuera Kristaps Porzingis, mucho más que un amigo para él y con el que ha podido jugar en muchas ocasiones. El entendimiento era total entre letón y español, como aquellos dos años en Sevilla.

También llamó la atención su entereza en el juego, cómo es capaz de defender y atacar adaptándose al ritmo del equipo y sin cometer apenas errores. Esa actuación ante los Wizards ha sido muy positiva para él, porque peleaba con su compañero Marshall Plumlee por ser el segundo pívot en la rotación. Tras dos amistosos no hay ninguna decisión tomada pero parece claro que le pertenecerá al español.

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Este lunes fue un día muy especial para Willy porque además de jugar bien y ganar, pudo reencontrarse con otro viejo amigo. Si el letón Kristaps Porzingis ha sido una de las piezas clave para que el madrileño aterrizara en la Gran Manzana, frente a ellos tenían en esta ocasión a un antiguo compañero de equipo en aquél Cajasol dirigido por Aíto García Reneses y que destacó por su talento y su juventud. Hablamos del checo y exjugador del FC Barcelona, Tomas Satoransky.

Para Willy probablemente sea el mejor momento de su corta carrera. Busca una oportunidad en el mejor baloncesto del mundo, en una de las franquicias más importantes e históricas, y ha entrado por la puerta principal de la mano de uno de los ídolos de la afición. Las circunstancias no podían ser más favorables, pero también existe el factor-trabajo, que nunca ha faltado en el día a día del mayor de los Hernangómez. Influido por su familia, con padres que llegaron a ser profesionales del baloncesto en España y su hermano Juancho debutando también en Denver con los Nuggets, el baloncesto siempre fue un estilo de vida para él.

Sus palabras explican perfectamente lo bien amueblada que está esa cabeza: “Estamos en pretemporada, quedan muchas cosas por hacer”. Lo iremos descubriendo junto a él, el sueño americano simplemente acaba de empezar para el mayor de los Hernangómez.