Componen una tripleta de jugadores que marca diferencias y que, si acaban llegando los éxitos, pueden terminar confirmándose como leyendas. Klay Thompson, Stephen Curry y Kevin Durant aplastaron a Cleveland en la reedición de la última final de la NBA con 26, 20 y 21 puntos respectivamente. LeBron James (20 puntos y 8 asistencias) y los suyos jamás dominaron en el marcador, muy pronto se puso por delante Golden State y antes de terminar el primer periodo llevaban la renta hasta los diez puntos. No cedieron en el luminoso y fueron ampliando la diferencia minuto a minuto. Los 35 puntos de diferencia al finalizar el partido no fueron los más humillantes del duelo, y es que la máxima del partido llegó a rozar la cuarentena, en total 39 puntos de distancia.

Al margen de la actuación de los tres ya mencionados, Draymond Green fue determinante en el devenir del encuentro, protagonizando de nuevo jugadas polémicas pero sobre todo por su rendimiento, un nuevo triple-doble con 11 puntos, 13 rebotes y 11 asistencias.