La era Krzyzewski terminó para la selección de Estados Unidos, han sido tres ciclos olímpicos imposibles de superar con tres oros y pleno de victorias. Toma su relevo Gregg Popovich, que deberá realizar una transición suave que no tire por la borda el trabajo realizado desde que en el año 2006 Coach K enderezara los resultados y, sobre todo, la imagen del Team USA.

La victoria en la final de Río 2016 ante Serbia suponía su tercera medalla de Oro de manera consecutiva, el único técnico que lo ha logrado hasta el momento en la historia del baloncesto. Por el camino han caído también dos campeonatos del mundo en Turquía 2010 y España 2014, además de alcanzar un balance casi inmaculado de 88 victorias y una única derrota, la sufrida en las semifinales del mundial de Japón. Fue calificada por él mismo como la más dolorosa que ha sufrido como entrenador. Ahora todo termina, “ha sido una alegría, he sido muy afortunado por haber recibido esta oportunidad”, eran las palabras del ya extécnico norteamericano con su característica educación ante los medios.

Algo más que victorias

Pero lo que deja atrás Mike Krzyzewski no son únicamente victorias y medallas, queda un legado de compromiso por el equipo nacional que se había perdido en cierto modo. En todos estos años el Dream Team ha sido más competitivo que nunca pero además más educado, más respetuoso con sus rivales (en ocasiones no es sencillo tratándose de megaestrellas mundiales) y les ha dotado de un estilo táctico más propio del rico baloncesto universitario que de la profesionalizada y física NBA.

CoachKCharlaEquipo

Supo transmitir con éxito sus orígenes militares en West Point, la disciplina se convirtió en un ‘modus operandi’ de su selección, exactamente igual que realiza en cada temporada en la Universidad de Duke. Jugar por y para el equipo, espíritu de sacrificio y capacidad de anteponer el interés grupal sobre el individual. Sólo de este modo se puede conseguir que uno de los mejores jugadores del planeta como Kevin Durant, protagonista hace pocas fechas del traspaso más sonado de los últimos años en la NBA, estuviera en la pista del Carioca Arena como un niño pequeño disfrutando humildemente de su medalla de oro junto a todos sus compañeros, era uno más.

Quizás un gran ejemplo de su excelente trabajo sean también varios de los jugadores que han estado con el Team USA en Río durante estos Juegos. Hombres con un papel protagonista y transcendental en sus equipos de la NBA, capaces de asumir un rol secundario (o terciario) en la competición FIBA en la que serían titulares incuestionables en cualquiera de los otros once equipos de la competición. Casos como Kyle Lowry, Jimme Butler o DeMarcus Cousins son reveladores. Ellos tres asumen grandes responsabilidades en sus respectivas franquicias y son la referencia. El primero de ellos, Lowry, fue el mejor jugador de los Raptors la pasada temporada, llevando al equipo canadiense hasta las finales de la Conferencia Este. En Brasil era el base suplente y ha promediado 16 minutos por partido. En la final ante Serbia tan sólo asumió cinco lanzamientos a canasta, impensable en Toronto. Con la camiseta de su selección se convierte en el mejor jugador de equipo y un ejemplo para los demás.

El orgullo patriótico de representar a Estados Unidos

El otro gran éxito de Mike Krzyzewski al frente del combinado norteamericano ha sido lograr que jugar con esa camiseta vuelva a ser un orgullo y ser convocado una alegría. No es sencillo realizar la lista de citados, se podrían hacer dos selecciones que pelearan por el primer puesto, porque casi todas las estrellas de la NBA quieren estar en verano defendiendo a su país. Carmelo Anthony lo decía hace poco: “una medalla de Oro es más que un anillo de campeón”. Imposible resumirlo mejor con otras palabras. Paul George se rompió la pierna hace dos veranos con el Team USA antes de la Copa del Mundo de España, pudo tirar a la basura su brillante carrera pero se planteó un reto el primer día tras salir de la operación, quería estar en Río 2016, y lo consiguió. Esa espinita clavada en el interior de Paul George también explica el carácter patriótico del que ha dotado Coach K a este equipo.

KevinDurantBanderaUSA

Dicen los que han vivido de cerca este ciclo de diez años con Krzyzewski al frente del equipo de Estados Unidos, que uno de sus grandes éxitos radica en conseguir lo que ellos llaman ‘responsabilidad colectiva’, esa habilidad para que la gente crea en lo que dice y haga lo que él quiere, sin importar cuánto dinero o ego tengan. Si él quisiera podrá dejar el baloncesto y dedicarse a realizar ponencias sobre coaching por el mundo. Una de sus últimas frases en Río lo resume: “Lo que más he querido en estos años ha sido a estos chicos. Esto supone un ejemplo para las generaciones más jóvenes de los Estados Unidos, donde todo el mundo está orgulloso del equipo de baloncesto de Estados Unidos”.

El programa de USA Basketball

La tercera aportación que explicaremos de Coach K al frente de su selección es la más lógica en su modo de trabajar, pero también supone la base sobre la cual se puede apoyar el proyecto durante muchos años. Cuando heredó la responsabilidad en 2006, lo hizo con un roster, una lista de jugadores que no respondía a nada más que a elegir los mejores. Desde su llegada hay mucho más, un contacto constante y regular con todos los hombres susceptibles de estar convocados, generando un compromiso por ambas partes. También se realizan concentraciones en momentos concretos del año, aunque no haya competición internacional, generalmente en verano. El programa de desarrollo del Team USA es todo un éxito, porque no es sencillo seguir esta dinámica con megaestrellas de la NBA, jugadores que tienen todo el dinero del mundo y ninguna necesidad de ‘regalar’ días de vacaciones para concentrarse. El orgullo de defender la bandera de las barras y estrellas se ha convertido en un privilegio.

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Comienza la era ‘Pop’

El relevo lo toma Gregg Popovich, un entrenador de perfil diferente al de Coach K en lo puramente baloncestístico pero con una disciplina similar en sus Spurs. El bueno de Pop llega con una ventaja: su reputación. Está considerado por la gran mayoría de sus seleccionables como el mejor entrenador de la NBA, el propio LeBron James lo mencionaba hace pocas fechas situándole como “el más destacado de todos los tiempos”, al mismo tiempo que se lamentaba de no haber estado Río de Janeiro.

De ahí surgen quizás los primeros deberes de Popovich, conseguir que los que no estuvieron en los Juegos sí vayan al Mundial de China en 2019. Las ausencias no han sido cualquier cosa, al margen del ya mencionado LeBron James, hay que añadir al MVP Steph Curry, además de James Harden, Chris Paul o Kevin Love.

No será sencillo, porque la FIBA ha instaurado el sistema de clasificación al igual que su federación ‘hermana’, la FIFA, lo hace desde hace décadas. Si el Dream Team quiere ser campeón del mundo deberá ganarse un billete para la fase final y esos torneos de clasificación coinciden en fechas con la temporada regular de la NBA. Todo apunta a que el Team USA irá representado por jugadores de la liga de desarrollo, siempre es más sencillo adaptar un calendario menos exigente como el de D-League. ¿Será suficiente con dichos jugadores? No hay equipos sencillos en la zona de clasificación norteamericana, Canadá tendrá algo que decir, pero también el mismo problema: sus mejores jugadores estarán en plena temporada.

PresentacionGreggPopovich