El Real Madrid aprovechó la primera ocasión (91-84) que tuvo para cerrar una final de la ACB que solo tuvo un color: el suyo. El Barcelona salió sin presión y llegó a tener un +11 en el primer tiempo, pero careció de recursos para mantener controlado a un Madrid que ha alcanzado (y mantenido) su mejor nivel de la temporada en los playoffs.

El Madrid pareció sorprendido con el planteamiento inicial del Barcelona: zona de ajustes y ataques de 6-7 segundos. El equipo azulgrana logró muchas canastas fáciles (bien entrado el segundo cuarto acreditaba un 80% de acierto en tiros de dos) mientras atrás se aprovechaba de la falta de tino de los tiradores madridistas. Gracias a eso llegó a tener un +11 (19-30). Le duró poco.

Dos triples seguidos de Lull entonaron a su equipo, que, además, se transformó en defensa con mejores rotaciones y ayudas continuas al defensor de Tomic. En un visto y no visto, parcial 17-4 (36-34, min. 15) y partido nuevo.

Ayón se enchufó en el tercer periodo con 7 puntos casi consecutivos (70-63, min. 29) tras un primer tiempo muy discreto. Hizo al Barça mirar con preocupación hacia su pintura; no solo al perímetro. Pero el Madrid no rompió y el Barça jugó sus cartas. Abrines –que no había disputado ni un segundo hasta el minuto 29– y Navarro asumieron la última carga culé en acciones de puro talento individual; ya no había tiempo para estrategias. En eso también fue mejor el Madrid, con tres acciones seguidas de tres puntos (83-77, min. 37) que le dieron el margen y aplomo necesarios para cerrar la final.