No son muchos, pero son muy buenos. El pívot era un ‘animal baloncestístico’ en peligro de extinción en la NBA, pocos se han impuesto en esa posición recientemente, hasta el punto de ver a hombres exteriores ocupando puestos interiores en los mejores quintetos de la liga o del All-Star. Ese intrusismo se ha visto ahora compensado cuando los más grandes han comenzado a hacer de todo, incluido tirar de lejos y anotar desde el perímetro. Casos como el de Marc Gasol, Karl-Anthony Towns o Joel Embiid que son un dolor de cabeza para sus defensores cuando les esperan a siete metros del aro. Algo está cambiando en el juego interior de la liga, adaptarse a los nuevos tiempos o morir.