Probablemente sea el peor momento de Carmelo Anthony en New York desde que llegara a los Knicks en el año 2011, la frustración llega a niveles que pueden generar consecuencias importantes para el futuro de ambas partes: “Si sienten que mi tiempo en Nueva York ha terminado imagino que es una conversación que debemos tener”. Así de directo y franco se mostró ante el periodista del New York Daily, Frank Isola.

No es un calentón ni fruto de una trampa periodística, todo proviene de un artículo escrito por Charley Rosen, un antiguo ayudante de Phil Jackson, actual responsable deportivo de la franquicia, y que ya anteriormente ha pinchado en hueso con otros escritos. Podemos decir que leer a Rosen es escuchar las palabras de Jackson. Esto no le ha gustado nada al jugador, que parecería dispuesto a hacer las maletas antes incluso de que se cierre el mercado el próximo 23 de febrero.

“Lo único seguro es que Carmelo Anthony ha agotado su utilidad en Nueva York”, es exactamente la frase incendiaria que firmó Charley Rosen, algo que podría interpretarse como una opinión personal y no como un testimonio de Phil Jackson. ¿Coincidencia? Desde luego el momento en el que se ha prendido la mecha de la polémica no es el mejor, el equipo del Madison Square Garden acumula diez derrotas en sus últimos doce partidos, la situación parece insostenible porque salvo milagro habrá un año más sin Playoffs.

En dicho artículo brotaron temas de vestuario. En una de esas derrotas, probablemente la más dolorosa, ante Philadelphia con una canasta sobre la bocina, fue el letón Kristaps Porzingis quien asumió el reto de lanzar para tratar de sellar el duelo, no tocó ni aro, y en los cuatro segundos restantes los Sixers lograron vencer sobre la bocina. Se volatilizaba una victoria que había llegado a ser de diez puntos para los de Jeff Hornacek. El enfado de Carmelo por no haber sido el responsable de haber lanzado ese último tiro fue notorio, y se pudo comprobar en el entrenamiento del día posterior. Se mostró tirante y enfadado incluso con sus compañeros.

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La situación contractual de la estrella de los Knicks le vincula con la franquicia hasta 2019, fruto de un contrato firmado en 2014 por 124 millones de dólares, sin cláusula de traspaso. Después de que finalice la próxima campaña, existe una opción de cancelación del mismo, parece que sería una buena opción de salida en caso de que las cosas no se aceleren antes.

Si alguien se ha encargado de dar un poco de luz al tema y aportar optimismo a la situación ha sido Dwyane Wade, se enfrentó a él el pasado jueves y es buen amigo, le conoce bien: “El ama esto. Adora estar aquí. Su familia ama la ciudad. Y él quiere ganar aquí. Se quedará aquí tanto tiempo como el equipo lo quiera”. ¿Qué versión nos creemos? El propio Carmelo se encargó de decir que no planeaba salir en estos momentos, pero es evidente que la frustración por seguir acumulando años de fracasos deportivos existe. No puede olvidar que los dos principales compañeros elegidos en su draft fueron LeBron James y el propio Dwyane Wade, ambos con tres anillos de campeón, mientras que él, de momento, no puede aspirar ni a meterse en unos Playoffs.

Podemos estar ante el principio del final de Carmelo Anthony en Nueva York, su adiós confirmaría que aquel cambio desde Denver fue un fracaso, llegó para devolver a los Knicks a lo más alto pero los problemas para conformar un equipo competitivo y su acomodamiento en el papel de estrella no han terminado de ayudar. La Gran Manzana puede perder uno de sus iconos más importantes, la Estatua de la Libertad y el Empire State Building seguirán en su lugar, pero la ambición y el desgaste del número siete azul y naranja podría acabar con su juego en otro proyecto más ambicioso.