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Era el momento de hacer este reconocimiento, porque estamos en esos días en los que la superación adquiere mayor sentido que nunca para uno de los hombres más importantes de la NBA: Paul George.

Para comprender esta historia hay que remontarse hasta los inicios de la pasada temporada, allá por octubre de 2014, fue cuando el trece de los Pacers pidió a sus compañeros que alcanzaran los puestos de Playoffs. Él se encontraba en plena recuperación de una de las peores lesionesvistas recientemente en el mundo del basket. Prometió que estaría listo para la postemporada. Pocos podían pensar que llegara a cumplir su promesa y culminara su rehabilitación tan pronto, pero lo cierto es que incluso llegó a jugar algunos partidos demostrando su entereza y fuerza de voluntad.

La tragedia fue excesiva, en aquel verano de 2014 George se encontraba en el mejor momento de su carrera. Era habitual encontrarle en el All-Star (participó en dos ediciones consecutivas) y sus Pacers se consagraban como uno de los mejores equipos de la conferencia Este. La fuerza precisa para plantar cara a los Cavaliers. Su ascenso individual era equivalente al de una estrella de la mejor liga del mundo y no figuraba en los planes de Coach K como un gran jugador más, sino como el elegido para liderar al Team USA en el Mundial de España.PaulGeorgeEnCamilla

La pesadilla comenzó tan solo un mes antes de que comenzara el gran torneo, durante un amistoso de exhibición en Las Vegas. Corrió para taponar a James Harden en un contraataque y la caída fue fatal, la distancia no era la habitual y pisó de la peor manera. Se fracturaba los huesos de su pierna izquierda. Las imágenes eran espeluznantes, de lo peor que se recuerda en el baloncesto moderno. El partido tuvo que ser cancelado a pocos minutos del final porque ninguno de los compañeros era capaz de evitar que sus rostro se desencajara. Nadie, ni los propios aficionados, querían seguir viendo más baloncesto.

Positivo, ambicioso y realista

Comenzaba así un camino largo y complicado pero en el que cada intervención del jugador ante los medios de comunicación se convertía en un ejemplo de superación, de esfuerzo, de entrega. Llegó a decir en la pretemporada, vestido de corto para hacerse las fotos con el resto de compañeros, que regresaría para ser MVP de la liga. Y lo cierto es que lo que parecía un objetivo muy alejado, ya no lo es tanto. Aquellos que por entonces lo tomaron como un objetivo fantasioso hoy se frotan los ojos. La explosiva aparición de Stephen Curry dificulta que el galardón individual viaje hasta Indiana, pero si nos guiamos por los números de Paul George en este curso 2015/2016, y lo comparamos con su última campaña completa, descubrimos que el rendimiento ha mejorado considerablemente. La estrella de los Pacers juega un poco menos (35.0) y anota más (23.3). También captura más rebotes (7.0) y participa más con asistencias (4.0).

Más allá de estadísticas individuales, lo más importante que explica que Paul George está de vuelta, es porque lo ha jugado absolutamente todo en esta temporada. Ochenta partidos en total, todos ellos como titular. Cuando los Pacers recibieron en el Bankers Life Fieldhouse de Indianapolis a los Knicks el pasado martes 12 de abril, completó una campaña completa, algo que nunca antes había conseguido. Además, en todas las parcelas estadísticas (excepto el porcentaje de acierto de los tiros de campo) supera su media de las cinco temporadas anteriores. ¡Impresionante si tenemos en cuenta de dónde viene este chico!

StatsPaulGeorge

Si George no va a la defensa, la defensa va a George

Las características ofensivas de George han mejorado, pero la lesión había dejado una secuela importante: la defensa mostraba signos de inseguridad y debía mejorarlo si pretendía alcanzar un nivel top para estar a la altura de las megaestrellas de su Conferencia como LeBron James o DeMar DeRozan. En ese proceso, el cambio de juego que propuso el equipo le favorecía y él no dependía tanto de sus habilidades personales, podía ‘camuflarse’ en el trabajo del grupo, ganando seguridad y crecimiento.

Cuando Indiana estaba acabando el curso 2014/2015, el presidente Larry Bird anunció que el equipo jugaría más con hombres bajitos, más abiertos, y con mayor velocidad. Paul George jugaría más abierto, permitiéndole libertad de movimientos en ataque. Sin Roy Hibbert ni David West todo cambiaba. Como el propio jugador franquicia declaró al inicio de este año deportivo,‘seríamos un equipo con estilo del Oeste pero en el Este’. Los resultados comenzaron a llegar y el rendimiento les catapultó hasta la zonas de privilegio, ahora es momento de consagrarse porque uno de los dos mejores conjuntos de la costa Este, Toronto, les tiene frente a frente al mejor de siete partidos. Es la primera ronda de Playoffs y la serie está apretada (1-2).

Es una historia que es un proceso, un punto de partida y la ambición de situar la línea de llegada lo más alejado y elevado posible. Paul George regresó para quedarse, se reinventó, igual que lo hizo todo el equipo de su mano. Cuando vio que su pierna se quebraba amenazó con volver, la valentía (u osadía) le hizo decir que lo haría al máximo nivel. Lo cumplió. Ahora, con ambos retos más que alcanzados, llega el siguiente escalón. Palabras mayores. Aquel que quería ser el mejor jugador lo ha logrado, es el MVP, pero en una faceta mucho más importante, en la superación.