Al fin ha llegado el momento, un año de espera para que la gran fiesta del baloncesto universitario comience en los Estados Unidos, con audiencias previstas para batir incluso a partidos de la NBA en las televisiones nacionales. Se retransmite todo, no hay excusa para no ver el March Madness, sobre todo a medida que vaya avanzando el torneo y lo que esté en juego sea aún más importante. Después de una temporada en la NCAA con cuatro meses de competencia, cientos de partidos y miles de historias individuales, ahora todo da igual, todo está en juego en un periodo de tiempo muy corto: tres semanas.

Una locura repleta de curiosidades

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Una competición tan importante tiene mil historias detrás de los jugadores, entrenadores, instituciones… y de todas ellas hay curiosidades que vale la pena contar. Por ejemplo que todos los norteamericanos se vuelvan locos (de ahí el nombre) tratando de rellenar sus predicciones sobre el bracket de enfrentamientos. Es habitual que entre familiares, en centros de trabajo, clubes o grupos de amigos se apueste por ver quién es capaz de adivinar más resultados. Con o sin dinero de por medio, ganar una de estas predicciones no sólo se relaciona con el conocimiento de la liga, también hay un factor de suerte muy elevado y hasta celebrities o presidentes del gobierno han participado tradicionalmente en estos pronósticos personales.

Como curiosidad, la edición de este año también nos deja una participación muy especial, la de un padre y un hijo, ambos en los banquillos. Por primera vez en la historia se pueden encontrar cara a cara dos técnicos con ese parentesco. Hablamos de Rick Pitino, responsable del banquillo de Louisville, y su hijo Richard Pitino, que dirige a Minnesota.

Clasificando equipos en función de sus posibilidades

Son 68 equipos y un objetivo claro, ganar seis partidos consecutivos que te permitan tocar la gloria. Parece sencillo, pero entre tantos equipos podemos encontrar muchas historias diferentes, por ejemplo los que ya con estar en el cuadro pueden darse por satisfechos. Son los ‘underdogs’ como Florida Gulf Coast Eagles, Iona Gaels, Northern Kentucky Norse, New Orleans Privateers o Texas Southern Tigers. Para ellos, avanzar una ronda es un éxito, superar dos cruces sería histórico.

Existe un grupo de equipos mucho más amplio en los que integramos a aquellos que sin ser claros favoritos, pueden dar un susto a los más poderosos. Colarse en el ‘Sweet 16’ ya justificaría una buena celebración de regreso al campus.

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Muchos apuntan a un equipo: Vermont Catamounts. El tapado del cuadro consiguió estar invicto hasta en 21 partidos consecutivos, la racha de triunfos activa más duradera de todo el país. Junto a ellos sería justo añadir a una universidad tan histórica en las canchas de baloncesto como Michigan State. Los Spartans, de la mano de su técnico Tom Izzo, tienen argumentos suficientes para creer en un aterrizaje en el ‘Elite Eight’. La plantilla no es para tirar cohetes pero la competitividad viene de serie con un entrenador de esta experiencia.

Los ‘rasca-barbillas’ o ‘Chin-Scratchers’

En el argot del baloncesto universitario denominan como los equipos ‘rasca-barbillas’ a aquellos que dan que pensar, los que tienen algo lo suficientemente interesante como para creer en ellos pese a que haya rivales mucho más fuertes. Un grupo en el que podríamos incluir a Wisconsin Badgers, que arrancaron la temporada con tres meses brillantes pero que durante las últimas semanas tienen el aro completamente cerrado, un tema psicológico que podría tener su solución en un contexto tan especial como el March Madness. Si hay recuperación pueden ser unos candidatos a colarse en la Final Four.

Mucho gallo en el corral

Entramos en el terreno más caliente del bracket para enumerar a los candidatos al título, un grupo de diez equipos cuyo objetivo pasa por alcanzar la Final Four, no todos podrán llegar a esa meta. Apunten a Oregon Ducks, Louisville Cardinals, Baylor Bears, West Virginia Mountaineers, Arizona Wildcats o los californianos de UCLA. Por destacar algo de estos últimos, los Bruins, son probablemente uno de los equipos más divertidos de la temporada. Tal y como están las cosas en el baloncesto de Los Ángeles, se llegaron a convertir en una propuesta muy atractiva para los aficionados, muchos de ellos preferían invertir su dinero en la universidad antes que en el Staples Center. Cuentan con Lonzo Ball, ese jugador cuyo padre dijo que era mejor que Stephen Curry, habrá que esperar al próximo curso para verles frente a frente.

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La mala suerte de Duke puede terminar ahora que los focos de todos los medios de comunicación están sobre ellos. En pretemporada apuntaban a claros favoritos pero la desgracia comenzó a convertir la historia de este grupo en un drama. Muchas lesiones, que afectaron incluso a Coach K, que se perdió varios partidos para recuperarse de su operación de espalda. Haber ganado el torneo de la ACC en Brooklyn este pasado fin de semana derrotando a Louisville, North Carolina y Notre Dame demuestra que hay que tenerles en cuenta.

Cinco campeones para un único título

Los cinco magníficos de cara a la victoria final son Kentucky, North Carolina, Kansas, Gonzaga y Villanova. Es muy probable que de entre ellos salga el campeón.

En los Wildcats poca novedad, ya sabemos de lo que es capaz John Calipari con una plantilla repleta de talento, pese a que en cuanto a experiencia no están en la vanguardia, porque son muy jóvenes. Sus posibilidades pasan por la capacidad defensiva que puedan mostrar, porque en ataque son casi una garantía con su juego rápido en transición. Igualar el físico a sus rivales y estar seguros en su aro es la clave. Será uno de los equipos más divertidos para ver en el March Madness.

Los Tar Heels cuentan con Justin Jackson como jugador del año en la ACC, junto a él nombres importantes de cara al próximo Draft como Joel Berry o Kennedy Meeks. También surtirá la próxima temporada a la NBA con muchos nombres propios el equipo de Kansas, los Jayhawks vienen de ganar su título número trece de manera consecutiva en el ‘Big 12’ este año. Es impresionante y les permite afrontar este March Madness sin ninguna presión, porque nadie será capaz de igualar esa gesta en años. Sólo el campeonato podría hacer sombra a la acumulación de títulos de conferencia que han alcanzado.

Los Bulldogs de Gonzaga son uno de los equipos que mejor han funcionado en esta temporada universitaria, deberán combatir la tradición que dice que al llegar marzo el equipo se cae. Desde luego sería una decepción porque cualquiera que haya seguido mínimamente la trayectoria de este grupo tan talentoso sabe que son firmes candidatos a tocar el cielo en un mes.

Por último Villanova Wildcats, que son el futuro del baloncesto traído al presente. Es una delicia ver jugar al quinteto de Jay Wright con cuatro pequeños, e incluso en ocasiones cinco. Defendiendo en todo el campo, corriendo cada pelota reboteada o recuperada. Un equipo de los que sólo con verlo jugar te agotas. Precisamente ese estilo es su principal punto a favor, pero también su gran duda. ¿Se puede ganar un campeonato como este con semejante despliegue físico? Tendrán que defender el gran éxito del año pasado. La respuesta comienza este martes 14 de marzo.

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