Podemos decir que si retirarse es la muerte de un deportista, entrar en el Hall of Fame supone una especie de acceso al Olimpo. Mucho más que el cielo. Un reconocimiento eterno de todo tu deporte. Esa línea ya está rebasada por Shaquille O’Neal, era cuestión de tiempo que el gigantesco jugador de la NBA fuera admitido en tan selecta institución, ha sido en esta clase de 2016 junto a otros muchos, entre los más populares están Allen Iverson y Yao Ming. Sin desmerecer a nadie, no todos los ‘Hall of Famers’ pesan igual, y no lo decimos en sentido literal, pero el caso de Shaquille O’Neal está muy por encima de sus compañeros de promoción y también de otras clases de años recientes. Una leyenda irrepetible de la NBA está en el lugar donde merece con letras doradas.

captura-de-pantalla-2016-09-09-a-las-15-27-59

Esta ceremonia, celebrada en el Naismith Memorial, reconoce toda una trayectoria. Un camino imponente de dominio absoluto cerca del aro y que le ha convertido, gracias también a su simpatía fuera de la pista, en un jugador muy mediático e inolvidable. Era cuestión de tiempo que el baloncesto reconociera de este modo a Shaquille O’Neal, aunque hayan hecho falta metros y metros de tela para hacer la famosa chaqueta naranja que se entrega a los meritorios de cada año.

Su nombramiento supone el final de una era, él es el último gran pívot de la NBA, su presencia en el parqué influía directamente en los planteamientos de sus rivales. Nada estaba controlado si te medías a Shaq. Él nunca ha escondido el cariño que se tiene a si mismo y antes que este tipo de reconocimientos corales ya se los hacía para él ante los medios de comunicación. Recuerdo unas declaraciones en el año 2013, comentaba en Sports Illustrated el cambio en la posición de pívot en el baloncesto, una tendencia que aún hoy en día sigue patente y evolucionando. “Hay dos tipos de hombres grandes, los hay como Dirk Nowitzki y los hay como yo. A mi personalmente no me gustan los hombres de siete pies que tiran triples”.

No cabe duda de que Shaq marcó una época y condicionó las venideras. Si nos paramos a pensar quién es hoy en día el mejor pívot de la NBA suelen salir dos nombres: Marc Gasol y DeMarcus Cousins. Si pudiéramos hacer un ejercicio de imaginación y medir a ambos en un duelo en la pintura con O’Neal, seguramente saldrían tocados y hundidos. Técnicamente tanto el mediano de los Gasol como el pívot de los Kings podrían considerarse más completos, pero el repertorio de movimientos en el poste así como la fuerza resultarían determinantes para ganar el reto. Además, pocos jugadores grandes ha habido que fueran capaces de incorporarse a la transición ofensiva como lo hacía el de Nueva Jersey.

Hay muchas maneras de descubrir lo imparable que era Shaquille, sobre todo en su mejor etapa vistiendo las camisetas de Orlando Magic, Los Angeles Lakers y Miami Heat. Ganó tres campeonatos con la oro y púrpura y abusó incluso en partidos tan determinantes como Las Finales, siendo nombrado MVP de las mismas y quitándole de la cabeza a sus rivales la posibilidad de forzar un séptimo encuentro. Entre 2000 y 2002 promedió unas estadísticas que asustan:

A B C DEF+
1 Año Resultado Rival PuntosRebotesTapones
2 2000 4-2 Indiana Pacers 38.016.72.7
3 2001 4-1 Philadelphia 76ers 33.015.83.4
420024-0New Jersey Nets36.312.33.7
+

 

Aquellas finales del año 2000 son históricas y pasará mucho tiempo hasta que volvamos a ver algo así en un pívot, sobre todo teniendo en cuenta la tendencia de este baloncesto moderno hacia aleros muy físicos capaces de hacer de todo. Ese dominio venía de mucho antes, de su época en el Instituto, por entonces ESPN ya había colado en sus famosos rankings algún que otro ‘destrozo’ de Shaq. Apuntaba a número uno del Draft y estrella de la NBA.

Hemos podido ver a este gigantón romper canastas alrededor del mundo, no sólo en la NBA. Pero quizás ahora sea buen momento para recordar la escena en la que el mundo conoció por primera vez esta curiosa habilidad de Shaquille, la de romper tableros colgándose de ellos. Después de que Orlando Magic le seleccionara como primera opción en 1992, comenzaron a realizarse reportajes en la televisión nacional junto a él. Ahmad Rashad le retaba por entonces a un uno contra uno en su programa ‘NBA Inside Stuff’. Debió molestarle a O’Neal que le anotara la primera canasta, lo siguiente que hizo fue atacar el aro y hundirla, el aro no pudo soportar su peso, el jugador cayó a plomo al suelo con el aro en la mano y los cientos de cristales se iban precipitando sobre él.

No había mejor carta de presentación para la nueva temporada y de manera indirecta comenzaba también la trepidante vida mediática que le acompañaría hasta hoy en día. La canción, el mundo de la publicidad, la televisión e incluso el cine. Todos los gremios de la comunicación se peleaban por este chico, esta revolución mediática que llegó a permitir incluso que Reebok le plantara cara a Nike, era una marca importante pero el patrocinio de Shaq y la creación de su marca personal les permitió alcanzar cotas de venta inimaginables sin su niño de oro.

captura-de-pantalla-2016-09-09-a-las-20-32-42

No es un gran cantante, pero era original y divertido, a veces con esto basta. Así aparecieron publicados varios álbumes con un estilo hip-hop como ‘Shaq Diesel’Shaq Fu’ nos permitió conocer a un tipo de 2.16 y un 56 y medio de pie desarrollando artes marciales contra monstruos. Así fueron llegando proyectos que no evitaron que su rendimiento en la pista fuera humillante para los rivales. Si jugaba él, la audiencia era un éxito, el espectáculo estaba asegurado. Su llegada a Los Angeles era cuestión de tiempo, bien por que firmara por los Lakers o porque Hollywood le reclamara ante sus cámaras.

Así fue amasando su fortuna a la vez que hacía crecer su leyenda en los pabellones de la NBA. Shaquille no fue el mismo después de Miami, jugó en diversos equipos con los que su rendimiento fue bajando paulatinamente hasta que en el año 2011 y después de una temporada plagada de lesiones con la camiseta de los Celtics, dijo ‘basta’. Desde entonces comparte su trabajo como comentarista estrella de la cadena TNT con su inquietud en múltiples proyectos audiovisuales y comerciales. Que no esté presente en las canchas de baloncesto no ha sido un problema para que su actividad mediática siga en ascenso. ¡Shaq está en forma!

En este mes de septiembre le llega el reconocimiento más especial que puede recibir un jugador de la NBA, entrar en el Hall of Fame para confirmar su posición como leyenda de este deporte. Elegido y avalado por profesionales de su mismo ‘gremio’, una vez más los focos del baloncesto más puro volverán a estar sobre Shaquille, un jugador irrepetible en la pista, un fenómeno inigualable fuera de ella.