4 anillos NBA, ha sido veces 3 MVP de las Finales y ha participado en 15 ediciones del All-Star. Con esta carta de presentación no es de extrañar que Shaquille O’Neal haya sido elegido para entrar en el Hall of Fame del baloncesto junto a otras estrellas del deporte de la canasta. Esta misma semana el propietario de los Miami Heat, Pat Riley, aseguraba que su fichaje había sido más importante para la franquicia que incluso el del ‘Big Three’.

En una entrevista en ‘The Vertical’ el ex jugador explica que en realidad nunca llegó a mostrar todo su potencial en la pista. “Solo jugaba al 30% de mi potencial. Tuve una buena carrera pero no tuve la oportunidad de demostrar de lo que era realmente capaz”, declaró O’Neal. ‘Shaq’ achaca este hecho a que siempre tenía que “dominar en la pintura” y añade que “podía desmarcarme y driblar, pero nunca lo demostré”.

En la entrevista también revela que una de sus obsesiones era: “No sólo quería ser el mejor pívot, sino el más dominante“. El que fuera número uno del Draft allá por 1992 se fijó como objetivo superar a Wilt Chamberlain en la lista de máximos anotadores históricos: “Conseguí más campeonatos que Wilt, pero Bill (Russell) tiene 11, Kareem (Abdul-Jabbar) tiene 6, (Tim) Duncan tiene 5, yo tengo 4… Mientras la gente se acuerde, me vale”.

Sin embargo, O’Neal cuenta que una de las cosas que más le dolió fue “que me perdí casi 200 partidos debido a una lesión cuando estaba promediando 25 puntos por partido. Eso son 5.000 puntos que me he dejado por el c amino, me habría puesto segundo en la lista de anotadores”.