El 15 de noviembre de 1996 Michael Jordan ‘sólo’ tenía cuatro títulos de la NBA y daba su salto a la gran pantalla de la mano de una película que con el paso de los años se ha convertido en objeto de culto de los amantes del baloncesto: Space Jam. Han pasado dos décadas y ahora es un billonario, su compañía ‘Jordan Brand’ abre nuevas vías de negocio con el lanzamiento de un trailer sobre el aniversario del estreno. La iniciativa ha tardado poco en hacerse viral a través de las redes sociales.

El pasado domingo, en un evento celebrado en la sede de los estudios Warner Bros, se proyectó el tease de 18 segundos tras la película original. Pese a su corta duración, provoca emoción a todos los que alguna vez la vieron y la tienen como una de sus películas más especiales.

La campaña homenaje por los veinte años se centra en los Monstars, el equipo que retó a Michael Jordan y sus amigos de los Looney Tunes. Seguramente algo estarán tramando estos pequeños extraterrestres… “Estamos muy emocionados de contar la historia sobre cómo los Monstars están regresando y lo están haciendo con ganas de venganza. Están muy enfadados porque perdieron aquel partido y ahora quieren causar estragos jugando al baloncesto”. Eran las palabras de Whitney Chapman, vicepresidente y manager general de Jordan Brand.

captura-de-pantalla-2016-11-15-a-las-14-54-42Tecnológicamente impresionó en su momento, pero sobre todo ‘Space Jam’ ha llegado a ser un reclamo a la nostalgia, un fenómeno casi cultural. No es extraño ver a adultos con camisetas de la película que se siguen vendiendo a través de la página web original, todavía permanece online por increíble que parezca y cuenta con miles de visitas a diario. ¿Se acuerdan cómo era Internet hace veinte años? Si quieren rememorarlo entren a su espacio oficial.

Un negocio que todavía genera muchos beneficios

Obviamente, como todo producto norteamericano, se trata de vender y obtener beneficios. Por este motivo Nike está planteándose volver a poner a la venta las zapatillas con las que Michael Jordan jugó aquél partido junto a los Looney Tunes. También esta semana se vuelve a proyectar en todo el país en las salas de cine una edición especial de la película. Todo bajo el eterno rumor del rodaje de la secuela, que podría estar protagonizada por LeBron James, aunque de esto no hay nada confirmado por parte de la productora.

Space Jam es una línea de negocio que no se detiene. Si en su estreno en los años noventa logró recaudar 90 millones de dólares en Estados Unidos y 230 en el resto del planeta, los beneficios por la venta de su merchandising ascienden a un billón de dólares. Es por esto está considerada la mejor película de baloncesto de la historia, al menos en ganancias sí lo es.

Bugs Bunny y Michael Jordan, mezcla perfecta y complicada

Todo tiene un comienzo y el de Space Jame data del año 1992, cuando Nike decidió juntar en un comercial a Bugs Bunny y Michael Jordan. Ese anuncio se proyectó en el momento de mayor audiencia del año en la televisión norteamericana: La Superbowl. El dibujo animado se puso las ‘Hare Jordan’ y el propio Michael sus ‘Air Jordan’. Después de sufrir la humillación de un grupo de jugadores de baloncesto, la estrella de la Warner reclamaba su ayuda al mejor jugador de basket del planeta. El resultado del partido ya se lo pueden imaginar. Victoria por KO y con múltiples recursos típicos de la animación de los años sesenta.

En aquel momento nació una idea que tardaría cuatro años más en ver la luz. El agente de Michael Jordan había rechazado múltiples propuestas para llevar a su representado a la gran pantalla. Un deportista de élite no es un actor y no quería ver perjudicada su imagen desarrollando un papel que no era el suyo. La única manera de convencerle era que hiciera de él mismo.

Con la conversión de Jordan como icono mundial a mediados de los noventa llegó la ofensiva de los estudios por convencerle. Como ha quedado demostrado con el paso del tiempo, no se trataba de una simple película, los ingresos de la proyección había que unirlos también a la creación de líneas de ropa y juguetes. Dan Romanelli, por entonces responsable de productos de consumo de Warner Bros, lo vio claro: “Me pude equivocar con otras cosas, pero sentí que con Michael, simplemente nada puede ir mal. Él es de oro”. Lo defendió a capa y espada ante los escépticos que apostaban por que no funcionaría. ¿Dónde están escondidos ahora?

Contrataron a Joe Pytka, el director del spot publicitario de 1992 y la idea era clara, Michael Jordan ayudaría a los Looney Tunes en un partido de baloncesto ante los Monstars.

El paso al béisbol, ¿promoción o casualidad?

En medio de todo este proceso sucedió algo inesperado, algo que nadie supo si clasificarlo como una catástrofe o un elemento de promoción brutal: Michael Jordan anunciaba su retiro de las pistas para jugar al béisbol. Mientras la NBA y sus derechos de televisión se desmoralizaban, los estudios encontraron la solución, se puso a tiro, esto sería parte de la trama de la película.

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El film se rodó después de que el jugador recapacitara sobre su decisión. Decidió regresar a las pistas al siguiente año, y para ello debía entrenar. La Warner construyó explícitamente un pabellón de baloncesto para la ocasión, en el que Michael Jordan entrenaba y después rodaba. Todo en el mismo lugar. El universo Jordan se conjugaba a la perfección con la producción de la película, porque incluso todos sus patrocinadores encontraron posicionamiento de producto en la misma, Gatorade por ejemplo.

Finalmente, el 15 de noviembre de 1996 se estrenaba en las salas de cine un proyecto de consumo rápido, apenas 100 minutos en total, pero que contaba por detrás con una historia mucho más larga, la de convencer al mejor deportista del momento para que uniera su potencial con el mundo del celuloide. Aquél si que fue un gran partido que acabó con victoria.