He jugado en el Palau antes, pero ahora cuando vengo cada mañana siento que es mío. Los primeros días de trabajo siempre son duros, pero ahora vivo en una ciudad bonita, mi jefe sabe quién soy, visto una camiseta legendaria, trabajo con leyendas, me inspira cómo entrenan los más jóvenes, juego con los mejores de Europa. Los principios son duros pero ¿qué más podría pedir?