Los Angeles Lakers están tratando de enderezar su rumbo para dejar de ser una de las franquicias con menor rendimiento de los últimos años. Una institución con la historia, el palmarés y el volumen de aficionados que posee la californiana no puede seguir más años así. Por esto se han tomado varias decisiones. La primera de ellas fue despedir al que había sido el responsable de la parcela deportiva desde hace dos décadas, Mitch Kupchak.

Se sitúa al frente de todo una leyenda como Magic Johnson, pocos conocen la organización como él y sólo con su eterna sonrisa ya levanta optimismo entre los aficionados. De su mano llega la contratación más polémica de todo este proceso, la asignación de Rob Pelinka como nuevo manager general. La controversia radica en que ha sido durante todos estos años el agente de Kobe Bryant, y todavía mantiene su agencia de representación de jugadores, por lo que su influencia en el mercado podría no satisfacer a la siempre rígida NBA.

La llegada de Pelinka le obligaría a cesar sus actividades como presidente y CEO de la compañía Landmark Sports Agency. Serían varios años renunciando a esto, y es que el acuerdo es multianual, aunque no se han precisado los detalles. El propio Kobe Bryant empujó a favor de que su agente fuera nombrado como nuevo manager de los Lakers, que al mismo tiempo también representa a grandes jugadores como James Harden o Andre Iguodala, Eric Gordon, Andre Drummond, Carlos Boozer y Buddy Hield.

La apuesta de Magic Johnson fue directa y veloz, en una de sus primeras entrevistas como máximo mandatario de los Lakers, daba pistas sobre su futuro manager general: “Quiero una persona que comprenda esto, pero que también conozca al equipo y quiera estar aquí. También que sepa trabajar con jugadores, conozca agentes y tenga relaciones en torno a la liga”. No citó el nombre de Pelinka pero hizo una descripción perfecta de él y sus aptitudes.

Captura de pantalla 2017-02-22 a las 01.55.54

Sin experiencia en despachos de dirección en franquicias NBA, ahora le corresponde sentarse al otro lado, el que le recibía anteriormente para negociar los intereses de sus representados. Un acercamiento a un lado más puro aunque sin dejar el negocio, todavía lejos del baloncesto más especial que ha vivido Pelinka, el que experimentó como base de la Universidad de Michigan y logró formar parte del equipo de los Wolverines que ganó la NCAA en 1989.

Su primer objetivo será reorganizar la plantilla, los panes deportivos con el equipo a medio y largo plazo, tomar decisiones sobre las próximas elecciones de Draft y orientar todo esto hacia que el equipo logre colarse en unos Playoffs de los que está ausente desde la temporada 2012/2013. Actualmente ocupan la posición 14 del Oeste con un triste balance de 19-39.