Ser entrenador de la NBA también entraña sus riesgos, tal y como pudo comprobar Mike Budenolzer en el partido contra los New Orleans Pelicans la pasada madrugada. Langston Galloway perseguía un balón suelto cuando embistió al banquillo de los Atlanta Hawks, donde se encontraba Budenholzer, que ya tenía la mano derecha escayolada tras ser operado de un dedo este lunes. El choque ocurrió durante el segundo cuarto, pero el técnico de los Hawks tuvo que abandonar el partido entre muecas de dolor, por lo que continuó dirigiendo el encuentro Darvin Ham, su ayudante. La buena noticia es que los Hawks consiguieron la victoria por 96-89.